Carlos Casares, Ali Smith y Laura Ferrero: cuentos variados para tiempos inciertos de goteo lector
Aviso: esto no es una vuelta; o al menos no es una vuelta al uso. Tan solo es un intento de que no se pierdan, de que no se olviden las lecturas que —finalmente y contradiciéndome a mí misma— han ido cayendo a cuentagotas desde que me ausenté allá por finales de mayo de 2025. He ido escribiendo alguna cosa sobre ellas e iré distanciando su publicación durante un tiempo indefinido. Pero prácticamente todo mi tiempo libre está consagrado al estudio, así que seguiré sin visitar los blogs amigos, así como ausente de las redes sociales.
Leí estos libros entre agosto y septiembre de 2025. Escribo el borrador de esta entrada en octubre de ese mismo año. No sé cuándo cuando verá la luz.
Mejor leer algo sin continuidad, para poder picotear sin compromiso —me dije tras la lectura de Punto de control—. Y hete aquí que los cuentos se me antojan una opción perfecta para ello. Puestos a leer de manera inconexa (sí es que tal cosa sé hacer), ¿por qué no alternar varios libros de relatos?, pensé. Manos a la obra (o a los libros). Y ya que me puse a experimentar, quise también hacerlo con autores que aún no había leído. Lo suyo sería reseñar los tres libros juntos, pero ello me supondría invertir un tiempo del que no dispongo, por lo que los comento por separado. Vamos al lío.
Viento herido - Carlos Casares
Esos primeros cuentos los siento rudos, de algún modo confusos, de esos en los que tardo en ubicarme. Lo cierto es que no entro verdaderamente en la literatura de Carlos Casares hasta la lectura de Larga espera al sol. Es este un relato sobre la vejez y la soledad (o sobre la soledad que lleva aparejada la vejez). Es sencillo y delicado. Creo que es precisamente eso lo que me atrapa.
La prosa del escritor gallego es estoica, seca, tan breve como los cuentos que arma con ella. Sus personajes son toscos, brutos. En un primer momento me recuerda a Camilo José Cela (o al Camilo José Cela que yo conozco, es decir, que he leído, que es el de La familia de Pascual Duarte). Poco a poco, sin embargo, voy descubriéndole cosas bonitas, como piedritas preciosas en un terreno seco, polvoriento, que brillan bajo un sol inclemente. Y creo que es esta comparación la que trae a mi mente la prosa del palestino Gasán Kanafani, otro escritor al que tuve que darle un tiempo para aprender a apreciarlo.
«Brota de estos cuentos [...] una intensidad de otra naturaleza, que solo logran los grandes escritores: la que roza zonas profundas de nuestro inconsciente. Todo ello a través de una prosa que huye de largas explicaciones, que sugiere y que nos invita a meternos en la piel de los personajes para sentir con ellos cosas tan bellas y espeluznantes como «una pena negra», «la sangre toda llena de hormigas» o «un nido de avispas en el corazón»», comenta en el posfacio de este libro Cristina Sánchez-Andrade, traductora al español de estos cuentos. Dotado de un crudo lirismo, publicita Impedimenta Viento herido. Y qué queréis que os diga: a veces las editoriales aciertan con sus frases promocionales.
Y qué más queréis que os diga. Pues que me voy de este libro con el buen sabor de sus últimos cuentos. De La muchacha del circo, que es un bonito relato sombre un amor adolescente fugaz. De El otro verano, que es sol, es mar, es lágrimas, olvido, recuerdo, es espera, es crecer.
Ficha del libro:
Título: Viento herido
Autor: Carlos Casares
Traducción y posfacio: Cristina Sánchez-Andrade
Ilustrador: Xulio Maside
Editorial: Impedimenta
Año de publicación: 2022 (1967)
Nº de páginas: 136
ISBN: 978-84-18668-75-3
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La historia universal - Ali Smith
Los cuentos de Ali Smith son librerías, trenes, túneles, historias contadas entre dos, Londres, Escocia, el lago Ness, los gaiteros y sus gaitas y sus faldas, árboles. Los cuentos de Ali Smith destilan amor y proporcionan felicidad.
Y luego está Paraíso. Es el relato más extenso del libro. Es brutal. Es buenísimo. No hay en él ningún tipo de remanso. Es una Ali Smith diferente. Es la historia de un lugar a través de tres personajes. Hay que darle un tiempo para darse cuenta de ello y de la relación entre los tres. Es la historia de un no lugar o de un lugar que es como un no. De un lugar que no tiene nada que ofrecer. De un lugar-trampa que engulle y no deja escapar. Es de lo mejor que he leído en 2025, que ya sé que no es mucho, pero, oye, que en su haber figura nada más y nada menos que un Premio Nobel. Quién me iba a decir a mí que mi última reseña antes de mi ausencia iba a ser una suerte de premonición.
Ficha del libro:
Título: La historia universal
Autora: Ali Smith
Traductora: Magdalena Palmer
Editorial: Nórdica
Año de publicación: 2019 (2003)
Nº de páginas: 224
ISBN: 978-84-17651-82-4
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La gente no existe - Laura Ferrero
En La gente no existe abundan los relatos sobre relaciones familiares. Algunos cuentos parecen autobiográficos. Entre esa pequeña porción, abundan los que hablan de duelo, de la pérdida de seres queridos. Y pasa que estos me llegan menos que los que parecen plenamente ficción. Cuando Ferrero escribe sobre la demencia senil de su imagino abuela, no puedo evitar acordarme de uno de los cuentos de Magalí Etchebarne en La vida por delante. Tampoco puedo evitar pensar que la manera de transmitir esa fragilidad que es la pérdida de uno mismo de la argentina me parece infinitamente mejor. Pero como ya sabéis que lo de leer de manera inconexa no es lo mío, no solo me acuerdo de Etchebarne leyendo a Laura Ferrero y, en el resto de las comparaciones, la catalana no sale mal parada porque no hay tales comparaciones, porque cuando todo fluye la mente no divaga en comparar.
Así que es empezar a leer el primero de los cuentos de La gente no existe y acordarme del relato de Samanta Schweblin que abre su extraordinario Siete casas vacías. En ambos una madre y una hija visitan casas. En uno la hija es niña y, en el otro, adulta. Los dos muestran hábilmente la vulnerabilidad de la madre. Los dos ponen el foco en la diferencia de clases.
En Mi padre en Atocha me acuerdo de una de las historias de Andrés Barba de Ha dejado de llover. Poco tienen que ver entre sí, pero el asombro de dos hijas ante lo que desconocen de sus respectivos padres los cruza por un momento en mi mente.
Leo Carrusel y ya no sé si me acuerdo antes de Tomás González o de Antonio Muñoz Molina. Supongo que del colombiano porque quiero recordar que en La luz difícil sale uno (o, ahora que lo pienso, creo que era una noria). Lo que no sé decir es si me viene a la memoria Muñoz Molina porque me acordé de él leyendo a Tomás González (por esa prosa que comparten que es luz de mañana) o si es la ambientación de Carrusel la que me devuelve a los espacios abiertos recreados por el ubetense en No te veré morir. En cualquier caso, este relato de nostalgias, de lugares perdidos y de lo que no pudo ser de Laura Ferrero me gusta mucho.
Pero no, no son estos que cito los únicos cuentos de La gente no existe que me gustan mucho. Hay varios más. No me voy a detener en ellos, pero lo que sí voy a hacer a cambio es dejaros algunas frases:
De Mi padre en Atocha:
«En realidad, un archipiélago está unido por lo que lo separa, y así ocurre con las personas».
De Verano 2017:
«[...] hay una parte donde nunca nos abrazan».
«[...] porque sospecho que la literatura existe también para que sobreviva lo que ya está muerto».
«Es aterrador saber que puedes volver, que te quieren de esa manera, incondicionalmente».
De A veces llueve en un lugar remoto:
«[...] y entonces me asalta el pensamiento de que la relación más larga que he tenido es una relación que nunca tuve. Quiero decir, claro que existió, asumiendo que los anhelos y las incertidumbres existan y que haya un lugar para ellos».
De La gente no existe:
«Pensó [...] que se deja de existir en el preciso instante en que se finge la felicidad».
Yo pienso en el protagonista de Nota de voz. Pienso en ese hombre insomne encomendándose a los ruidos de una nevera en el silencio de la noche. En ese hombre que no regresa a la cama con su esposa porque ello implica hacerse preguntas que ninguno de los dos quiere atreverse a responder. Pienso que, tal vez, la literatura, más que para que sobreviva lo que ya está muerto, existe para nombrar lo que no existe. Lo que no existe porque no se nombra. Lo que no nombramos para simular que no existe.
Cosas que se me ocurren cuando leo. Cuando leo cosas buenas. Cuando leo a escritores como Carlos Casares, Ali Smith y Laura Ferrero.
Ficha del libro:
Título: La gente no existe
Autora: Laura Ferrero
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2021
Nº de páginas: 208
ISBN: 978-84-204-5464-1
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