Tea Rooms. Mujeres obreras - Luisa Carnés

¿Regresaría también ella a casa con sensación de fracaso e impotencia y los pies húmedos en sus zapatos calados de pisar "sobre barro, sobre agua, sobre silencio"? Quizás también sobre su ánimo pesaran las escaleras subidas hacia despachos desconocidos y vueltas a bajar y perdiera ya la cuenta de las hojas de papel en las que dejase impresos su nombre y señas con la vana esperanza de que la solicitaran por algo más que su juventud y lozanía. Tal vez, también a ella se le hiciera la boca agua ante los buñuelos humeantes de un escaparate dudando si sacrificar las monedas reservadas al tedioso viaje de regreso en tranvía. Quizás, en ese mismo trayecto en ese mismo tranvía, también batallaría contra esos pensamientos "pesados, tercos, familiares" que la martillearían y acosarían ("¡Cállate, pensamiento! [...] Pensamiento, idiota, ¡duerme!"). Pudiera ser que también ella, con un atisbo de coquetería, lujo no permitido a los pobres, prefiriese una tarde lluviosa e invernal de paraguas agujereado y zapatos mojados a una mañana radiante y cargada de promesas primaverales que pusiera el foco en sus prendas raídas y pasadas de moda; corte viejo en cuerpo joven, tela usada en alma nueva.

Bien podría haber sido ella protagonista de su propia novela si no fuera porque la historia que guardan sus páginas no es biográfica sino social. Ella no es protagonista pero sí lo son sus tercos y rebeldes pensamientos que, cansados de ser acallados, se alzan en las voces de la narradora y de uno de los personajes femeninos. Las mujeres son las protagonistas de esta novela; las mujeres cuyos días se resumen en "diez horas, cansancio, tres pesetas".

Así pasan los días las trabajadoras de un salón de té de distinguida clientela en el Madrid de la Segunda República: jornadas interminables, sueldo mísero y ni una queja por miedo a ser despedidas. Todas son hijas de su tiempo y todas víctimas de una época de convulsión, así como de una España contradictoria y a la deriva entre los rancios valores y la precipitación de los cambios. Así, tenemos mujeres prudentes y sacrificadas con la resignación que ofrece la rutina; otras que se aferran a sus creencias religiosas; algunas, osadas y temerarias en su desesperación; también las habrá que se abran a los nuevos tiempos con inmadura despreocupación; y, por último, aquellas, las menos, que fruto de la injusticia y la reflexión, se atreverán a soñar, tal vez a esbozar, un futuro en el cual ser dueñas de sus destinos.

Tea Rooms es un magnífico fresco social de los años previos a la Guerra Civil Española, como una foto fija de un determinado estrato social en una determinada época y en un determinado lugar; y, sin embargo, leo sus páginas y en parte y tristemente reconozco la actual situación de precariedad laboral y desempleo en nuestro país. Se pone en este caso el foco en la clase trabajadora femenina, por ser sus condiciones aún más humillantes que las de la masculina. "Antes no había más que dos caminos abiertos ante la mujer: el del matrimonio y el de la prostitución"; las mujeres, siempre sometidas: al padre, al marido, a Dios. Ahora, un nuevo camino se abre ante ellas: el del trabajo. Sin embargo, esta tercera vía, en vez de procurarles la deseada emancipación, se convierte en una nueva forma de esclavitud que la mayoría, por no conocer otra cosa, aceptan sin siquiera cuestionarla.

La novela es abrumadoramente realista por su cotidianidad y por ello, y si no fuera por su espíritu combativo y de arenga, recuerda a los relatos costumbristas. Es, sin embargo, en sus momentos más dramáticos en los que ese realismo se vuelve auténtico acicate sin necesidad de ninguna otra manifestación.

Quedarse sólo con ese aspecto de protesta y denuncia social, no obstante, sería minusvalorar a su autora. No son pocas las ocasiones en las que ella nos sorprende con una inusitada ráfaga de aire fresco narrativo en las calurosas tardes del salón, así como aquellas en que nos recrea reparando en pequeños detalles que vuelve imprescindibles al imprimirlos de belleza con poética sencillez.

Ella, su autora, es Luisa Carnés. Ella, nacida en Madrid y siendo la mayor de la numerosa prole de una familia humilde, dejaría la escuela con tan solo once años para comenzar a trabajar y contribuir a la precaria economía familiar (trabajaría años más tarde, precisamente, como dependienta-camarera en un reconocido establecimiento hostelero). Ella, que en su novela apela a la cultura como revulsivo, dejaría la escuela pero no de leer. Leería, leería, leería. Primero, todo lo que cayese en sus manos, sin selección; después, llegarían los grandes autores. Y escribiría, escribiría, escribiría. Relatos, novelas, artículos periodísticos. Tea Rooms fue su tercer libro publicado y con él se consagraría literariamente en nuestro país. Después estalló la Guerra Civil; poco después, la imposición de la dictadura de Franco se haría inminente Y ella cada vez tenía sus ideas y afinidades más definidas. Y cruzó los Pirineos, como y junto a tantos otros; y recaló en México, en dónde viviría el resto de sus días. Y siguió escribiendo, escribiendo, escribiendo,... Pero nada de lo allí escrito nos llegó aquí y lo escrito aquí se olvidó, se enterró, como se enterró su nombre, como se olvidó el de tantos otros.

Luisa Carnés

Luisa Carnés pertenece a una generación de escritores que han sido injustamente olvidados por la historia a causa de su ideología. Una generación en la que nuevamente son las mujeres las que han sufrido un peor trato. En los últimos años, proyectos como Las Sinsombrero han iniciado el camino para recuperarlas. En este caso ha sido la editorial Hoja de Lata quien ha rescatado del olvido esta voz que abogaba por el nacimiento de una nueva mujer y que, años después, sigue siendo necesario escuchar. Por eso he querido cederle el protagonismo en el blog precisamente hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Soñaría ella probablemente con volver algún día a su país. ¿Seguiría haciéndolo incluso cuando la duda se tornase ya certeza? ¿Se atrevería incluso a fantasear con que lo escrito en México se leyera algún día en España o lo escrito aquí se volviese alguna vez a publicar? Allá, Luisa, donde estés, en ese cielo improbable de los ateos, los inconformistas y los luchadores, en ese cielo seguro de inmortalidad al que estáis abocados los que revivís cada vez que sois leídos, tal vez te entristezca saber que tus palabras no son testigo de una época pasada sino también presente, tal vez también te alegre conocer que somos muchas las que escuchamos y hacemos propia tu voz. Somos muchas las que queremos romper las cadenas de la esclavitud y ser dueñas de nuestro destino. Somos muchas las que intentamos transitar por ese nuevo camino que se ha abierto ante nosotras. Sí, sí, estoy segura de que te gustaría saberlo: tu nueva mujer está en marcha.
"La obrera española, salvo contadas desviaciones plausibles hacia la emancipación y hacia la cultura, sigue deleitándose con los versos de Campoamor, cultivando la religión y soñando con lo que ella llama su "carrera": el marido probable. Sus rebeliones, si alguna vez las siente, no pasan de momentáneos acaloramientos sin consecuencia. Su experiencia de la miseria no estimula su mentalidad a la reflexión. Si un día su falta de medios económicos la constriñe al ayuno forzoso, cuando come lo hace hasta la saciedad. Y las dos cosas dentro de la más perfecta inconsciencia. La religión la hace fatalista. Noche y día. Verano e invierno. Norte y sur. Ricos y pobres. Siempre dos polos. ¡Bueno! A veces -pocas- siente que su vida es demasiado monótona y dura; pero su mente contiene suficientes aforismos tradicionales, encargados de convencerla de su error y de la inmutabilidad de la sociedad hasta el fin de los siglos. Estos proverbios son también quienes le han asegurado que no posee sobre la tierra otro patrimonio que sus lágrimas, y por eso tal vez las prodiga."

"Antes no había más que dos caminos abiertos ante la mujer: el del matrimonio y el de la prostitución".
"Ahora, ante la mujer se abre un nuevo camino..."
"Ese camino nuevo, dentro del hambre y del caos actuales, es la lucha consciente por la emancipación proletaria mundial".
The first step. Fotografía de Thomas Rousing



Ficha del libro:
Título: Tea Rooms. Mujeres obreras
Autora: Luisa Carnés
Epílogo: Antonio Plaza
Editorial: Hoja de Lata
Año de publicación: 2016
Nº de páginas: 248
ISBN: 978-84-16537-11-2

Comentarios

  1. Ésta es una de las lecturas a la que le tengo más ganas. Mi hermana ya lo reseñó en el blog y le gustó tanto que creo que debería leerlo ya. Con tu reseña confirmo lo que ya pensaba. Además, has hecho una buenísima elección para este día.
    ¡Besos!

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    1. Sí, recuerdo la reseña de tu hermana. Al libro lo tengo esperando desde que salió porque pensaba que sería una muy buena lectura para el día de hoy, y así ha sido.
      No tardes en leerlo ;)
      Besos

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  2. Ideal para el día que se celebra. La dejo apuntada pues tanto el tema como la época me interesan mucho. Qué cierto es que se ha recorrido poco camino y la crisis ha venido a desandar parte del poco que se había avanzado.
    Un beso.

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    1. Y es interesante además la historia contada desde esa misma época, a partir de experiencias de primera mano.
      Queda mucho camino todavía por recorrer. Por eso sigue siendo necesario reivindicar esa 'nueva mujer' y por eso libros como éste se sienten tan actuales al leerlos.
      Besos

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  3. Lo tengo en casa, pero no termino de encontrar el momento y es que, desde el primer momento, se me metió en la cabeza que era una historia de regusto triste
    Besos

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    1. Tiene su punto de impotencia, de cerrazón, de que nada cambia pues los cambios sólo son superficiales. Y también tiene un puntito de esperanza.
      Besos

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  4. La tengo pendiente de lectura. Me tocó en un concurso, a ver si le encuentro hueco.
    Un beso ;)

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  5. No lo conocía, muchas gracias por descubrirme a esta autora. Me parece tan injusto el olvido al que se somete a algunos escritores y sí, con más frecuencia mujeres. Me ha gustado conocer de esos proyectos para recuperar estas letras olvidadas.
    Un beso

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    1. Es bueno hacer justicia y recuperar autores (en este caso autoras) olvidados.
      Besos

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  6. Lo conocí gracias a Magrat Ajos Tiernos y desde entonces lo quiero comprar...me parece una lectura muy interesante y en verdad sigue dando voz a lo que tantas mujeres siguen aguantando a día de hoy. Preciosa reseña Lorena.

    Besitos

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    1. Gracias, Cris. Espero que te guste cuando lo leas.
      Besos

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  7. Interesante propuesta, por el tema y por recuperar a una autora olvidada. Me recuerda un poco al realismo descanardo de La Colmena, aunque supongo que los tiros no van por ahí. Perdona que no me extienda más, ando bastante líado y encima cada vez que entro en los blogs amigos me llevo dos o tres lecturas anotadas. Así no hay quien pare!!
    Saludos.

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  8. Hola Lorena.

    El otro día escuchaba una interesante entrevista radiofónica a la escritora Rosa Regás, afirmaba que buena parte de su vida ha tenido que luchar, como tantas, contra el miserable sentimiento de culpa que la Iglesia les imponía... Simplemente por haber nacido mujeres. Es indignante y tremendo.
    Es necesario recuperar a escritoras como ella, lo que te agradezco mucho, ojalá supiera que a pesar del olvido y la distancia, hoy la sentimos como nuestra.
    Un abrazo y disfruta del finde :)

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    1. Ojalá.
      Todo lo que constriña y encorsete marcando un único camino a seguir, ni siquiera eso, sino un estancamiento, causa un mal y un dolor tremendo, pues todo aquel que no se amolde a ello está condenado al sufrimiento o a la incomprensión. Todavía siguen coleando los estragos de una religión mal entendida (pues la fe o el credo de cada uno es respetable y en sí no tendría por qué ser dañino) y de otras tantas cosas. En marcha estamos pero queda aún camino por andar.
      Buen finde para ti también.

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  9. Gran libro para un día como el de la mujer trabajadora. Yo no lo conocía, pero por lo que cuentas, parece muy prometedor. Ahora mismo estoy leyendo The help! y la verdad es que te encuentras con unas cosas que parecen de ciencia ficción, pero son de verdad... Besos!

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    1. Lo es.
      La realidad supera muchas veces a la ficción.
      Besos

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  10. Como siempre, me descubres algo interesante. Y más a una autora olvidada, algo que siempre agradezco doblemente.
    ¡Un abrazo!

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  11. Qué curioso, según te iba leyendo me parecía que lo que el libro nos cuenta era una situación actual, aunque lo de las pesetas me desconcertaba... Claro, esa precariedad (previa a la guerra civil, no lo olvidemos) sigue ahí, como si el tiempo no hubiera pasado, o como si hubiéramos dado varios pasos atrás. Y no para coger impulso, parece.

    Veo mucho este libro por la red pero la verdad que no me había parado a saber más de él... hasta que he llegado aquí. Lo cierto es que me gustan estas novedades que no lo son, que en verdad lo que son es un rescatar a autores y autoras que pasaron de puntillas pero que se merecen un lugar bajo la luz.

    Un abrazo

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    1. Eso mismo iba pensando yo según la leía. Salvando las distancias, he reconocido la actual situación laboral en nuestro país. Parece que el que tiene trabajo no tiene ni derecho a quejarse, pues hay cola esperando su puesto. Desempleo y precariedad laboral, así estamos, ahí hemos vuelto.
      Sí que se merecen ese lugar y ese reconocimiento. Independientemente de que la ideología de la autora queda muy patente en su novela (tampoco haría falta pues con el retrato que hace el lector podría sacar perfectamente conclusiones), su forma de escribir tiene cosas muy originales y ofrece imágenes narrativas muy bonitas.
      Un abrazo, Ana.

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  12. Apuntadísima, me gusta este tipo de novelas =)

    Besotes

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