El diario de Frida Kahlo: un íntimo autorretrato - Frida Kahlo

Observo la piel traslúcida de mis antebrazos y veo ríos de colores. Mi venas, mis arterias, mis capilares ya no portan sangre. Azul, amarillo, marrón, ocre, rojo, rosa, verde, negro, una red de pinturas de colores corre por los vasos de mi sistema circulatorio. Hasta la célula más externa, hasta la más profunda. Las alimenta y las succiona y las seca. La red se entremezcla con las terminaciones de mis sistema nervioso, se entremezclan los colores. Me salen por las plantas de los pies y penetran en la tierra cual raíces de esas plantas. Invaden el subsuelo, lo socavan. De mis brazos extendidos, de las puntas de los dedos de mis manos y de mis cabellos despeinados brotan también, enmarañadas, fibras de colores. Se ramifican buscando el horizonte, crecen en altura cual enredaderas cósmicas. Comunión de la tierra, de la naturaleza, comunión del cosmos, ¿comunión del cuerpo? Observo mi piel, veo los ríos, siento los colores, pero este amasijo indescriptible tan difícil de desentrañar no es el mío sino el de ella. Ella escribe con imágenes y pinta con palabras. Ella recoge los pedazos de su propia destrucción y se unifica. Yo no acierto más que a intentar salir ilesa del agobio y la superposición. La boca me sabe a pintura, mi cerebro chorrea color (=dolor).
Un olvido de palabras forma-
rá el idioma exacto para
entender las miradas de
nuestros ojos cerrados.
Ahora sé que el amarillo es el color de la locura enfermedad miedo parte del sol y de la alegría. También el de más locura y misterio todos los fantasmas usan trajes de este color, o cuando menos ropa interior Y lo sé porque ella lo escribió con lápiz de ese color. Y sé más cosas. E intuyo otras. Y también sé que hay algunas que ni logro ni lograré alcanzar. Y no me importa. Porque no es mi diario, es el de ella. Y no lo escribió para mí.

Frida Kahlo (Cayoacán, México, 1907-1954) escribió/dibujó/pintó este diario durante los últimos diez años de su vida. Fueron años en el que el deterioro de su cuerpo y su salud hicieron mella en su ánimo, en su vida y en su arte considerablemente. La artista contrae la polio de niña y, de muy joven, es víctima de un brutal accidente de tráfico que le acarreará numerosas secuelas de por vida. Sufrirá al menos dos abortos y un total de treinta y dos operaciones quirúrgicas a lo largo de su vida. Cuando inicia este diario aún se duele de la pérdida del padre, se ha reconciliado con su marido, el también pintor Diego Rivera, tras el divorcio, y hace frente a la idea de que jamás cumplirá su deseo de ser madre. El libro que reseño contiene un facsímil a color del diario íntimo de Frida, al que le acompaña un prólogo de Carlos Fuentes y la transcripción de las entradas del diario comentadas por Sarah M. Lowe. La letra de Frida es clara y legible pero en ocasiones hay tachones, escrituras superpuestas (muchas veces del mismo texto con otra tinta) o bien la tinta del envés impregna la página y dificulta la lectura, por lo que se agradecen dichas transcripciones aunque recomiendo no omitir la lectura del original.

Diego. La vida de Frida se hubiese escrito y pintado de otra forma sin él. Su amor, su amante (hubo más por ambas partes), ¿su hijo? Frida se autonombra su madre en varias ocasiones. Escribe: No soy solamente tu - madre - soy el embrión, el germen, la primera célula que = en potencia = lo engendró Soy él desde las más primitivas... y las más antiguas celulas, que con el "tiempo" se volvieron él Hermosas y significativas las palabras que le dedica a lo largo del diario, inolvidables los poemas que surgen por doquier. Se pregunta y se responde Porqué le llamo mi Diego? Nunca fué ni será mio. Es de él mismo. corriendo a todo dar... Más adelante, acompañando al dibujo a medio esbozar de un ser alado en actitud cansada escribirá: Mi Diego. Ya no estoy sola. ¿Alas? TÚ ME ACOMPAÑAS. TU ME DUERMES Y ME AVIVAS y cabría pensar que en sus últimos tiempos fue realmente una buena compañía para ella, pues solo expresa hacia él palabras de gratitud e incluso escribe que es la necesidad de ella que él le manifiesta lo que aleja de su mente la idea del suicidio, aun sabiendo que esa manifestación podría perseguir tan solo y, precisamente, ese cambio de idea. ¿Actitud desvivida hacia él? ¿Dependencia emocional? Puede ser, aunque estas otras palabras que le inspira Rivera también me hacen pensar en cierto reconocimiento y hermanamiento:
Nuestros mundos no han salido nunca fuera. Solo un monte conoce las entrañas de otro monte.
Inescrutable profundidad la que sugieren estas dos frases.  No serán únicas en su capacidad de captar mi atención. Hay, en este diario, una sucesión de tres láminas que personalmente me estremecen. Juegan con la mitología egipcia y otros símbolos. La primera de ellas ilustra a una pareja. Se muestran algunos de sus órganos internos, también un feto o bebé. La acompaña una leyenda que cuenta que Ojo-Único se casa con Neferisis y tienen un hijo de nombre Neferúnico que será el fundador de la ciudad comúnmente llamada Lokura. La siguiente página la ocupa el retrato de Neferúnico, fundador de Lokura. La tercera contiene el retrato de su hermano Neferdós. Pienso en Frida, su relación con Diego y sus no-hijos. No comento, no tengo palabras.

No es la única mención a la locura que la pintora mexicana deja en estas páginas. También sabe jugar con ella y hacer una declaración de intenciones:
Yo quisiera poder hacer lo que me dé la gana - detrás de la cortina de "la locura" Así: arreglaría las flores, todo el día, pintaría, el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de la estupidéz de los otros, y todos dirían: pobre! está loca. (sobre todo me reiría de mi estupidez construiría mi mundo que mientras viviera, estaría= de acuerdo = con todos los mundos El día, o la hora, o el momento, que viviera seria mio y de todos -
Mi locura no sería un escape al trabajo para que me mantuvieran los otros, con su labor
?
Esta locura que engendra su arte, que es alegría y voluntad de vivir a la que intenta aferrarse incluso en sus último momentos, se alimenta también del sufrimiento al que la encadenó la vida, tal vez, incluso, a uno intrínseco anterior a su fatalidad. Frida es comunista. Admira a Engels, Marx, Lenin, Stalin y Mao (y a Diego Rivera). Se hace el propósito, en sus últimos años de vida, de servir mejor con su arte a sus ideas políticas. Su primera revolución, sin embargo, fue la zapatista. Al rememorar sus vivencias de aquellos años menciona con cariño a su padre y la comprensión de este hacia ella. Comenta que todos sus problemas son de índole social y que esto es así desde que contaba cuatro años. Una anécdota de infancia, en la que narra el surgimiento de las dos Fridas, también es ampliamente significativa. Y las palabras que se reproducen en la siguiente imagen hablan de soledad y de necesidad de ternura, si bien es cierto que, cuando las escribe, su salud se encontraba ya muy deteriorada.


La anterior es una imagen limpia, tanto el texto como la pintura, legibles ambos. No ocurre así con la mayoría de las páginas de este diario. La saturación de colores, de imágenes, de símbolos, de superposiciones llega a agobiar, aunque también hay dibujos claros y descriptivos como el autorretrato que realiza tras la amputación de su pierna. En él se distingue a la perfección la anatomía de su columna rota. La pierna izquierda es dibujada en espiral. Por brazos define las plumas de un par de alas y una paloma sustituye la cabeza. En la parte inferior reproduce los versos Se equivocó la paloma, se equivocaba de Rafael Alberti, que continúan en la página siguiente. ¡Qué puedo añadir!

Son las alas una constante en las pinturas de este diario. Mencioné ya, al hablar de su relación con el marido, el dibujo en el que la pintora se retrata incompleta pero con alas. Otra muestra sería la imagen tomada para ilustrar la portada de este libro, a la que acompañan el texto Te vas? No. ALAS ROTAS. Hay, sin embargo, otra pintura que me impacta sobre manera y que os expongo a continuación. Sucede, ignoro si casualmente o con intención, al trío de láminas sobre la fundación de Lokura. Sarah M. Lowe no hace ningún comentario acerca de ella pero yo no puedo evitar recordar las palabras con las que Carlos Fuentes describe el accidente que trunca la vida de Frida Kahlo y que reproduzco tras la imagen.

«En septiembre de 1925, un tranvía se estrelló contra el raquítico camión en el que Frida viajaba, le rompió la columna vertebral, el cuello, las costillas, la pelvis. Su pierna enferma sufrió ahora once fracturas. Su hombro izquierdo quedó para siempre dislocado y uno de sus pies, irremediablemente lesionado. Un pasamano le penetró por la espalda y le salió por la vagina. Al mismo tiempo, el impacto del choque dejó a Frida sangrienta y desnuda, pero cubierta de oro. Despojada de la ropa, el cuerpo desnudo de Frida recibió, como un roció fantástico, la llovizna de un paquete de oro en polvo que llevaba a su trabajo un artesano. ¿Pudo acaso esta mujer pintarse a sí misma sino como en el poema de Yeats, «una terrible belleza, totalmente transformada»?»
Contemplo esta imagen y no puedo evitar pensar que así es cómo se sentía Frida, cómo se veía. A todos nosotros, sin embargo, moradores de la naturaleza, habitantes del cosmos, pienso que nos veía así:
Nadie es más que un funcionamiento - o parte de una función total. La vida pasa, y dá caminos, que nó se recorren vanamente. Pero nadie puede detenerse "libremente" a jugar en el sendero, porque retrasa a transtorna el viaje atómico y general De allí viene el descontento, de allí la desesperanza y la tristeza. Todos quisieramos ser la suma y no el elemento número. Los cambios y la lucha nos desconciertan nos aterran por constantes y por ciertos, buscamos la calma y la "paz" porque nos anticipamos a la muerte que morimos cada segundo. Los opuestos se unen y nada nuevo ni arrítmico descubrimos. Nos guarecemos, nos alámos en lo irracional en lo mágico, en lo anormal, por miedo a la extraordinaria belleza de lo cierto de lo material y lo dialéctico, de lo sano y lo fuerte - nos gusta ser enfermos para protejernos. Alguien - algo - nos proteje siempre de la verdad - Nuestra propia ignorancia y nuestro miedo. Miedo a todo - miedo a saber que nos somos otra cosa que vectores dirección construcción y destrucción para ser vivos, y sentir la angustia de esperar al minuto siguiente y participar en la corriente compleja de no saber que nos dirijimos a nosotros mismos, a través de millones de seres - piedras - de seres aves - de seres astros - de seres microbios - de seres fuentes a nosotros mismos - variedad del uno incapacidad de escapar al dos - al tres al etc de siempre - para regresar al uno. Pero no a la suma (llamada a veces dios- a veces libertad a veces amor - no - somos odio - amor - madre - hijo - planta - tierra - luz - rayo - etc - de siempre - mundo dador de mundos - universos  y celulas universos ya! 
Así concebía el mundo. Así nos veía ella, seres alados en lo irreal para evadir el miedo a nuestra fugacidad material ¿Y cómo la concibo/veo yo? Amarilla. Y también de algún tono de azul porque, entre otras cosas, «también la ternura puede ser de este azul». Y la veo enmarañada de colores: venas, nervios, ramas, raíces, tal y como la describo en el primer párrafo de esta reseña. Pero, si tuviese que ponerle un texto a esta imagen o a su diario, declararía mi impotencia y recurriría a sus propias palabras:
«No lograré más que un recuerdo prodigioso de que pasaste por mi vida dejando joyas que no recojeré sino cuando te hayas ido».
Afortunadamente, Frida, vector en permanente transformación, está viva en su legado, lo cual significa que aún podemos seguir recogiendo las joyas que nos dejó.
A mi, las alas me sobran.
Que las corten
y a volar!!





Ficha del libro:
Título: El diario de Frida Kahlo: un íntimo autorretrato
Autora: Frida Kahlo
Introducción: Carlos Fuentes
Ensayo y comentarios: Sarah M. Lowe
Editorial: Debate / Círculo de Lectores
Año de publicación: 1995?
Nº de páginas: 296
ISBN: 84-7444-918-9 / 84-226-5435-0





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Comentarios

  1. El personaje de Frida Kahlo siempre me ha quedado muy lejano. Creo que de tanto dolor como concentra no he querido dejar que se acerque. Puede que también el hecho de que sus pinturas no me gusten demasiado (tampoco las de Diego Rivera, por cierto; son estilos que no conectan con mis preferencias estéticas) ha hecho que nunca me haya atraído acercarme a esta mujer.
    Ahora, tengo que reconocer que las frases de su autorretrato que destacas, me llaman mucho la atención, y la edición de la que hablas tiene que ser preciosa.
    Un beso.

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    1. La edición es una maravilla con ese facsímil del diario original. Cayó en mis manos y, lógicamente, no me pude resistir.
      Me interesa mucho más la Frida persona que la Frida pintora. Aunque tal vez haya que hablar de la Frida creativa y artista que englobaría a todas las Fridas.
      Leer sobre el dolor, aunque duro, para mí siempre es un acicate.
      Besos

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  2. Me pasa como a Rosa, que es un personaje que nunca me ha llamado la atención. No le quito su mérito, pero no conecto con su pintura. No tuvo una vida fácil, desde luego. Los párrafos que dejas son intensos. Pero no creo que me anime esta vez. Eso sí, leerte es todo un placer, como siempre.
    Besotes!!!

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    1. No, no tuvo una vida fácil. Y es precisamente a su visión sobre su propia vida a lo que he querido acercarme con este diario.
      Otra vez será ;)
      Besos

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  3. Frida Kahlo, más allá de sus cuadros (algunos me gustan, otros no tanto, lo mismo te podría decir de Picasso, o de...), siempre me pareció un ser humano interesantísimo, una mujer genial que, como otras mentes brillantes, marcaron de alguna forma su época, fueron savia nueva para revitalizar el panorama intelectual, y en esa dimensión es por donde dirijo mi interés. Me fascinan esas personalidades artísticas que rompen moldes. Uff, tuvo una vida durísima.
    Una gran reseña, Lorena.
    Abrazos!!

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    1. Estoy de acuerdo contigo, creo que la personalidad de Frida Kahlo ha trascendido más allá de su creación artística.
      Una vida, la suya, marcada por el dolor. Lo que debió sufrir es indecible.
      Un abrazo

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  4. Hipersensibilidad, imaginación y talento en un grado tal que para la mayoría de los mortales es difícil de concebir. Hasta su propia muerte es insólita. No es locura, es una persona que vive un plano distinto, que saca oro de un minuto de sol. Siempre la he admirado, por todo. No se puede separar su obra de su persona, es como cortar la flor del tallo que la alimenta. El diario me recuerda al de otra artista afincada en México, Leonora Carrington. ¿Qué tendrá ese país?
    Un abrazo

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    1. Como comento con Rosa y Paco, su personalidad trasciende más allá de su obra, probablemente porque toda ella en todas sus facetas era artista y su creatividad se plasmaba en sus pensamientos y conductas y no solo en sus pinturas. Así lo atestigua este diario, que es íntimo y no lo escribió concibiendo que viera la luz. Esa 'locura' que ella cita en estas páginas y que yo recojo en mi reseña obviamente no es clínica sino una forma de denominar su peculiar concepción del universo. Tal vez ella fuera mucho más lúcida que la mayoría de nosotros.
      No conozco a Leonora Carrington pero, ya que la citas, indagaré sobre ella.
      Un abrazo

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  5. Hola Lorena me ha parecido muy interesante la propuesta aunque imagino que es una lectura que en momentos ha de ser muy dura. De Frida me interesa la mujer, su vida, su manera de pensar y sobre todo cómo consigue sobrellevar el sufrimiento y seguir combinando a veces dulzura y a veces mucha locura . No es fácil convivir con tanto dolor y a pesar de eso ella consigue dar esperanza.
    Besos

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    1. Se hace dura porque te pones en su lugar e imaginas todo su sufrimiento. No he querido leer más sobre ella para complementar esta lectura para no contaminar lo que me transmitían sus propios apuntes personales, aunque obviamente los episodios de su vida más generales los conocía. Pero tienen tal capacidad de expresión sus palabras y cómo las combina... Mucho dolor en su vida, demasiado, pero ella era una persona excepcional y supongo que por ello conseguía transmitir esa esperanza.
      Besos

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