Distintas formas de mirar el agua - Julio Llamazares

Siempre me ha encantado y he suscrito esta frase cuya autoría desconozco: "Hay dos regalos que debemos ofrecer a nuestros hijos: uno son raíces y el otro son alas." Raíces y alas, ahí es nada. Lo primero parece más fácil de conseguir (salvo algunos casos que no vienen a cuento) pues diríase que nos vienen dadas por ese árbol genealógico del que procedemos. En lo segundo pienso que muchos padres fallan, con la mejor de sus intenciones, no lo dudo, pero fallan. En todo caso, vamos a necesitar de ambos no solo de niños sino también e incluso mucho más de adultos. Por eso es necesario disponer de las dos en su justa medida. Las alas sin raíces solo nos lanzan a una caída libre sin red, pero si nuestras raíces son demasiado fuertes y están demasiado intrincadas y ancladas a tierra, por muy poderosas que sean nuestras alas no conseguiremos jamás despegar el vuelo. ¿Qué ocurriría  por contra si nuestras raíces fueran arrancadas de golpe, si fuesen despojadas de la tierra que las engendró y las alimenta y sostiene, si quedaran mutiladas e incapaces por tanto de enraizar en un nuevo terreno? Sería de esperar que esas raíces quedaran inservibles y en cierto modo así es, pero a veces, contra todo pronóstico, esas raíces se engrosan más que cuando vivían en su hábitat natural. Existen hilos imaginarios más poderosos e incorruptibles que los tangibles, y así, esas raíces pueden seguir cumpliendo su función, aunque en este caso alimentarán al tronco y a sus ramas con una savia con regusto ponzoñoso, savia que proviene de esa tierra que ya no existe y es por tanto estéril, no alcanzando pues a hacer florecer los brotes que se convertirían en alas sino tan solo a petrificarlos. Es la savia de la melancolía. Es la amarga y paralizante savia del desarraigo.

Portada de Distintas formas de mirar el agua
Domingo y Virginia sufrieron el corte de cuajo de sus raíces allá por los años cincuenta, aquellos años en los que una España de posguerra entraba con pasos tibios en una recién estrenada modernidad. Su pueblo, Ferreras, como otros tantos pueblos de la misma zona de León, se ha visto abocado a la inundación para construir un embalse. Domingo y Virginia a sus cuarenta años inician el exilio junto con sus cuatro hijos a otra inhóspita tierra en la que siempre se sentirán extranjeros. Casi medio siglo después Domingo vuelve a la tierra que lo vio nacer y lo acompaña toda su familia. Vuelve tal y como él ha querido y de la única manera en la que ha podido hacerlo, en forma de las cenizas resultantes de la cremación de su cuerpo. "Distintas formas de mirar el agua" narra el regreso de Domingo a un Ferreras sumergido, y lo hace a través de las voces de su mujer, sus hijos y nietos; las voces de  aquellos que comparten con él raíces encharcadas y obsoletas.
"Durante todo ese tiempo su cuerpo se ha acostado cada noche junto al mío, sus ojos se han abierto y se han cerrado prácticamente a la vez que los míos, sus sueños se han confundido con los que yo soñaba. Tras tantos años durmiendo juntos (y aunque hace muchos ya que no teníamos relaciones) su cuerpo y el mío se acostumbraron el uno al otro y ahora al mío le va a costar aprender a dormirse solo. Y a caminar. Y a vivir. Y hasta a reconocer esa habitación que compartiré con otra persona cuyo cuerpo  será desconocido para el mío igual que el mío para él."
Las páginas de Julio Llamazares rezuman nostalgia. Añoranza por esa tierra que ya no existe. Y es precisamente esa no existencia lo que más les duele a Virginia y a Domingo, pues es el suyo un exilio del que saben de antemano que nunca habrá retorno. Se vuelve aún más intenso y más doloroso su desarraigo si tenemos en cuenta que pertenecen a una generación que no ha conocido más que su pueblo, los pueblos vecinos, el valle que habitan y las montañas que lo rodean. Esa tierra que lloran silenciosamente era además su modo de vida. Domingo era campesino, como lo fue su padre y lo fue su abuelo, y aunque en su nuevo hogar seguirá dejando su sudor sobre la tierra, no podrá evitar el sentimiento de no pertenecer a ella. Ese sentimiento, al igual que esas raíces que aunque ya solo imaginarias lo siguen sujetando a Ferreras, es el que él y su mujer transmitirán aun sin proponérselo a sus hijos y en menor medida a sus nietos.

Son estos los que construyen capítulo a capítulo esta novela. Virginia abuela, sus cuatro hijos y sus respectivos cónyuges, y los hijos de estos. Demasiadas voces, podría pensarse a priori, y no lo serían si consiguieran entre todas hacer honor al título de este libro. Distintas formas de mirar ese agua que sepultó sus raíces tienen, especialmente y como es lógico los nietos, eso no lo puedo negar, lo que me ha faltado tal vez es que me contaran cada uno de ellos diferentes cosas. Y aunque es cierto que algunos apuntan a ciertas reflexiones que contraponen ese mundo ancestral al imparable y a veces también aunque no siempre despiadado progreso, la mayoría de ellos no hacen más que remover ese agua de ese pantano que por más que agiten es un agua estanco incapaz de renovarse.
"Mi abuela, en cambio, como mi madre, como la mayoría de las mujeres a las que conozco, con excepción de algunas de mis amigas, lloran siempre por sus hijos, por sus padres, por sus hermanos, siempre por otras personas, nunca por ellas. Mi abuela, por ejemplo, lleva llorando dos días por su marido (y mi madre por su padre igual), pero ninguna de las dos llora por ellas, cuando deberían hacerlo, pues son las que se quedan huérfanas."
Reto abuelos y nietos - Trabajo enriquecedor. Fotografía de Eve G D
Julio Llamazares convierte sin querer su novela en una metáfora de ese embalse que anegó las casas y el mundo de tantas familias. Y al ser esta una metáfora de un compartimento estanco hace que carezca de un sentido de progresión. Le quedaba solo libre el movimiento de inmersión y profundización bajo ese volumen inmenso de agua llegando a las ruinas de ese pueblo fantasma, pero lo hace solo a medias. Los nombres propios que encabezan cada capítulo podrían sustituirse perfectamente por el parentesco que los une a Domingo, pues al final la función de los personajes de este libro es poner la atención en la generación que representan y no en la persona individual que son. Creo firmemente que esta era la intención de su autor pues su novela es un claro homenaje a una generación que está a punto de extinguirse. En ese sentido funciona y me ha gustado pero me da cierta pena que no se haya aprovechado todo el potencial que cada uno de sus personajes ofrecía.

Esto es lo que es esta novela, no le pidáis más u os quedaréis como yo, con una sensación de miel en los labios. "Distintas formas de mirar el agua" es un canto de despedida a la generación de nuestros abuelos. Una generación sin alas pero con unas raíces tan profundas que cuando se vieron privadas de ellas se encontraron en un mundo hostil como niños impotentes e indefensos. Una generación que le dio a sus hijos lo único que poseía: sus raíces y su profundo arraigo a su tierra. Las generaciones posteriores vamos recogiendo lo que va quedando de esas raíces cada vez más debilitadas. Tenemos a cambio unas alas cada vez más grandes aunque algunos no sepamos muy bien qué hacer con ellas. Pero la vida en el mundo actual, al contrario de lo que pudiera pensarse, en algunos aspectos continúa siendo tan dura como lo era para nuestros abuelos. El progreso avanza ahora tan rápido que por muy alto que nos permitan volar nuestras alas pareciera que nunca llegáramos a alcanzarlo. Corremos el riesgo de quedarnos fuera, perdidos, sin raíces y esta vez también sin alas. Y en esa tierra de nadie uno no puede evitar preguntarse, como hace uno de los personajes de este libro, si acaso es necesario volar tan alto para descubrir lo que nuestros abuelos ya sabían sin haber abandonado nunca el lugar que los vio nacer.  Se necesita tan poco para ser feliz... Pero ese tan poco supone tanto...
"Al final va a ser verdad que todo se reduce a unas imágenes, a unos paisajes que nos marcaron, a unas personas que nos acompañarán por siempre incluso cuando ya no estemos en este mundo para recordarlas. Eso es la vida, dice papá."
Embalse del Porma, 2012. Fotografía de Víctor Fernández Salinas

Ficha del libro:
Título: Distintas formas de mirar el agua
Autor: Julio Llamazares
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2015
Nº de páginas: 192
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Comentarios

  1. No me apetece en estos momentos una lectura así. Quizá para un momento más sereno sería apropiada pero estoy con la prisa en el cuerpo y esta historia pide calma. Muy buena reseña.

    Besos

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    1. Sí, requiere serenidad. Para otro momento tal vez.
      Besos!!

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  2. Me encantó tu reseña. ¡Otro libro que quiero leer!
    besos

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    1. Otro para la lista, pues. Solo falta buscarle un hueco.
      Besos!!

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  3. Lo leí hace algunos meses. Coincido en gran parte con tu análisis. Es un tema además que me inquieta, porque como dices, esa generación está a punto de desaparecer y forma parte de nosotros, de algún modo esas raíces también están en nosotros.
    Abordé el libro con muchas expectativas, porque Lluvia amarilla y Luna de lobos figuran entre mis favoritos y para mi son un referente de lo que debe ser la literatura. Distintas formas... me decepcionó. No aprecié ni la mitad de hondura y lirismo que en las novelas mencionadas. Aunque es interesante como nos desvela la historia personaje a personaje, es repetitivo y entre ellos se parecen demasiado.
    Con todo, es una buena novela. Pero para nada lo mejor del autor. Creo que ha abordado el tema del desarraigo de manera tan intensa en su obra anterior que aquí no hace sino repetirse.
    En fin, es una mera opinión.
    Un abrazo.

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    1. Aunque en ocasiones queramos poner distancia a esos lazos ascendentes de nuestra familia, creo que con los años uno acaba volviendo de algún modo u otro a sus raíces. Acabamos reconociendo a nuestros mayores en nosotros mismos.
      En mi caso es mi primer acercamiento a la prosa de este autor, y a tenor de tus palabras tal vez no haya elegido el título adecuado. A pesar de no tener referentes yo también traía expectativas bastante elevadas y me he quedado un poco planchada. Como bien dices, me ha resultado demasiado repetitiva y le falta profundidad.
      Meras opiniones las nuestras. Hay a quien este libro le ha encantado.
      Un abrazo.

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  4. El libro no me llama especialmente, a pesar de que me parece una temática bonita. No obstante, me ha encantado tu reseña, el primer párrafo es maravilloso.
    Un gustazo leerte.
    Un besin

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    1. La temática es bonita pero creo que el libro podía haber dado para mucho más.
      Me alegra que te haya gustado la reseña. El gusto es mío por tenerte por aquí.
      Besos!!

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  5. Me ha gustado mucho tu reseña con las metáforas de las raíces y las alas ;-)

    Leí este libro hace un par de meses y aunque me gustó me pasó un poco como a ti. Me habría gustado saber algo más de los personajes y no que repitiesen todos lo mismo a su manera...

    La novela está bien, pero creo, como tú, que tenía mucho más potencial.

    Besos!

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    1. Sí, creo que podría haber dado mucho más de sí. Un buen planteamiento y un tema agradecido pero al que el autor no ha sabido darle la suficiente proyección. Al final la lectura resulta repetitiva.
      Me alegra que te haya gustado la reseña.
      Besos!!

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  6. Aún no he leído nada de este autor. Y a pesar de ver que no ha terminado de ser una lectura redonda, no me importaría leerla e ir con Llamazares de menos a más. Y una cosita, es un auténtico placer leerte. Maravillosa reseña.
    Besotes!!!

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    1. Ya me contarás entonces qué te parece a ti.
      Un placer para mí tenerte por aquí.
      Besos!!

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  7. Preciosa manera de introducir la reseña, me has atrapado completamente. El problema es que la historia en sí no me termina de hacer ojitos, así que desplegaré mis alas lejos de esta novela. 1beso!

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  8. ¡Hola!
    Es un libro que tengo bastantes ganas de leer pero no en estos momentos. Creo que no sería el momento adecuado, la verdad. Pero espero leerlo en un futuro, y a ver que tal...
    Un beso y gracias por la reseña

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    1. Espero que lo disfrutes cuando le llegue su momento.
      Besos!!

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  9. Apuntado queda como todo lo que reseñas con tanta belleza y fuerza... no sé si este será el mejor momento para dedicarme a él (sólo he de saber buscarlo)
    Gracias¡¡¡¡

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    1. Pues que lo disfrutes (cuando le llegue el momento ).
      Besos!!

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  10. Todos los libros de este autor son muy melancólicos. He leído solo dos, pero me gustaron, así que pueda que repite en un futuro. Un beso.

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    1. Es lo primero que leo de él, pero por lo que he indagadosuele tocar temáticas similares en sus libros. Espero que si te animas con este también te guste.
      Besos!!

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  11. Me ha gustado mucho la reseña, aunque me parece un libro que en este momento no debo leer. No conozco al autor, pero me gustaria probar su pluma. Seguramente cuando me caiga la saudade, lo devore y entonces lo apreciarè mejor.

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  12. A mi me gusto mucho, luego conocí al autor en el encuentro con lectores que hubo el La Felguera organizado por red de Bibliotecas Asturianas. A mí es la sensación de desarraigo de los abuelos y sus hijos que impregna todo, eso y el paisaje. Desarraigo, desgajamiento, destierro, piensa a en alguna situación que te haya podido hacer sentir así (que seguro que tienes) yo creo no es más que eso, tan sencillo y tan profundo a la vez. Léete la Lluvia amarilla, tremendo!

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    1. Creo que toca una temática que va mucho contigo. A mí no es que no me haya gustado pero sí se me hizo repetitivo y le veía mucho más potencial. Es el primer libro que leo de Llamazares y me he quedado con un por ahí vas bien pero necesito más. Me da la impresión por lo que comentais los que le habéis leído más que no he elegido el mejor de sus libros. Soy muy picaflor en cuestión de autores. Veremos si con el tiempo regreso a este.
      Besos!!

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  13. Me echa un poco para atrás que siendo el tema interesante desde mi punto de vista pueda ser un tanto repetitivo y no esté desarrollado al máximo
    besos

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    1. Yo lo he percibido así. Como puedes ver por los comentarios hay gente de mi misma opinión y otros a los que les ha encantado este libro.
      Besos!!

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