Punto de control - David Albahari
Aviso: esto no es una vuelta; o al menos no es una vuelta al uso. Tan solo es un intento de que no se pierdan, de que no se olviden las lecturas que —finalmente y contradiciéndome a mí misma— han ido cayendo a cuentagotas desde que me ausenté allá por finales de mayo de 2025. He ido escribiendo alguna cosa sobre ellas e iré distanciando su publicación durante un tiempo indefinido. Pero prácticamente todo mi tiempo libre está consagrado al estudio, así que seguiré sin visitar los blogs amigos, así como ausente de las redes sociales.
Leí este libro entre abril y mayo de 2025. Escribo el borrador de esta reseña en julio de ese mismo año. No sé cuándo cuando verá la luz.
Punto de control llegó a mi vida hace algunos años. Rectifico: Punto de control llegó a mi casa —o, más bien, a una mi casa anterior, pues a la actual se vino con la mudanza— hace algunos años. Llegó acompañado de más libros como parte de un lote que me tocó en un sorteo. Uno de ellos, que ya había leído y no me apetecía releer ni tener, lo doné a la biblioteca de mi barrio. Del resto me quedaban por leer este que aquí reseño (quién me iba a decir a mí que escribir una reseña iba a suponer otro balón de oxígeno para mí) y uno de Daniel Defoe que me da una pereza infinita por el simple hecho de de que leí en una vida anterior Robinson Crusoe como lectura obligatoria de la EGB y se mi hizo bola (esto lo cuento por si hay algún entusiasta de Defoe por ahí que me quiera dar más que un ligero empujón con Coronel Jack).
Lo curioso es que, para ser el penúltimo libro del lote de marras que leo, en un primer momento fue de los que más me llamaron la atención. Punto de control, David Albahari, no me suenan de nada —sí me suena Baile del Sol porque de su buen hacer editorial leí hace algún año Stoner—. Una rápida búsqueda en Google apenas me arroja resultados y eso incrementa más mi curiosidad. Hojeo el libro. No hay capítulos. No hay espacios. Es un único párrafo de ciento treinta páginas. Estoy absolutamente pillada. Pero, a saber por qué, poco después cada vez que pensaba en el libro me daba agobio. Tanto punto y seguido sin aparte es lo que tiene. Y ahí se quedaron David Albahari y su Punto de control durmiendo el sueño de los justos.
Hace relativamente poco volví a acordarme de ellos. Volví a teclear título y nombre de autor en el buscador. Obtuve algún resultado más que la vez anterior. Se ve que las apuestas editoriales arriesgadas alguna cosecha, aunque discreta, obtienen. Volvió a entrarme la curiosidad. Volvieron a crecerme las ganas. Pero después me puse a estudiar. Aunque al poco llegó el apagón. Y ese día volví pronto a casa del trabajo y, como todo mi material de estudio estaba en mi ordenador, pues a ver que encuentro por ahí para leer, que sea breve que así el sábado me lo acabo en la pelu. Aunque al final esa tarde apenas leí y por mucho que tarden en subir las mechas no dan para leer algo escrito por un autor como David Albahari.
Punto de control va de un punto de control en medio de la nada. O en medio de un bosque, si es que un bosque no es una nada infinita, si es que un bosque no es un todo inconmensurable, opresivo y perturbador. A ese punto de control destinan a un comandante y a los soldados bajo su mando. No saben muy bien por qué están ahí. Se supone que hay una guerra, pero no saben quién es el enemigo. Para más inri, están completamente aislados. No tienen ningún tipo de comunicación con el exterior ni con sus superiores. Vamos, una lectura muy apropiada para un día en que la falta de electricidad y de conexión a Internet me dejó en los primeros momentos aislada y en un limbo informativo.
Pronto empiezan a acontecer sucesos extraños. Los soldados comienzan uno a uno a desparecer víctimas de muertes violentas. Me parece estar asistiendo a un Diez negritos (recurro a esta versión del famoso título de Agatha Christie por ser la más reconocible, pero sin ningún ánimo de herir sensibilidades) bélico, pero no, nada que ver, la novela toma otros derroteros y a medida que se acerca al final se torna más y más confusa.
Cosas curiosas:
- El personaje en el que más se profundiza es el comandante, un militar con alma de poeta.
- El único personaje que tiene nombre es Mladen, uno de los hombres a las órdenes del comandante.
- La figura del narrador es algo que me despista. Tan pronto parece ser uno de los soldados como un observador externo.
Dato a tener en cuenta para contextualizar una lectura perfectamente descontextualizable:
- David Albahari: escritor serbio de origen judío nacido en 1948 y fallecido en 2023.
Punto de control es una novela sobre el sinsentido de las guerras y de los seres humanos, sobre el poco control que tienen quienes libran las guerras en el campo de batalla cuando los que ejercen el control se mantienen en la retaguardia.
Os dejo unos breves fragmentos para terminar:
«Existe un concepto falso y descorazonador de la guerra como ocasión pintiparada para hacer amistades, para momentos de sacrificio y revelación de la disposición de morir por unos ideales; pero de hecho, si hay algo que brilla por su ausencia durante la guerra, eso no es más ni menos que toda la parte de la farsa bélica. La guerra es un negocio, como todo lo demás, y las historias arriba mencionadas son apenas una expresión del intento por enviar a la genuina verdad al ostracismo, del que no podrá salir hasta que se adapte a la verdad de los que detentan el poder, algo que la verdad genuina jamás aceptaría, ni tampoco ahora».
«[...] la lengua del vencedor sería la lengua principal, eso simplemente no podía se de otra forma. Además, sería ridículo que el vencedor hablara la lengua del perdedor, de igual modo que es totalmente natural que el perdedor hable la lengua del vencedor, Y si el vencedor y el perdedor hablasen la misma lengua, entonces ¿qué? [...] «¡Entonces se inventa rápidamente un nuevo idioma, eso sí que es fácil!» [...] Solo hace falta un poco de perseverancia y todos acabarán aceptando lo que se les impone. «El idioma es costumbre», [...]. «Repite lo suficiente una palabra o frase y al final creerás que tú las has creado. Y cuando crees que has creado una palabra, entonces puedes permitirte la creencia de que has creado todo un mundo con esas palabras»».
«A fin de cuentas, [...], el punto de control es de doble sentido, y siempre habrá alguien que quiera pasar desde un lado al otro, lo cual implica, [...], que siempre habrá trabajo para aquellos a quienes les ha sido confiada su vigilancia. Pero, [...] ¿acaso eso significa que nuestra posición en este conflicto cambiará, es decir, que romperemos nuestras viejas alianzas para crear otras nuevas?»
««Y la última pregunta», anunció la presentadora, «¿le ha ocurrido algo bonito en esta guerra?». [...] se quedó un momento pensativo y entonces dijo: «He salido vivo». La presentadora se le quedó mirando: «¿Solo eso?». «Solo eso», [...]».
Ficha del libro:
Título: Punto de control
Autor: David Albahari
Traductor: Juan Cristóbal Díaz Beltrán
Editorial: Baile del Sol
Año de publicación: 2016 (2011)
Nº de páginas: 136
ISBN: 978-84-16320-32-5
Bienvenida. Lorena. Esta novela me ha recordado un poco la obra de teatro "Escuadra hacia la muerte" de Alfonso Sastre por eso de la denuncia de las guerras como algo inútil y fuera de sentido humano. De las citas la de la lengua de los vencedores sobre los vencidos y tal me parece ilustrativa del uso político que desde siempre -y hoy lo vemos mucho por aqui- se ha hecho de las mismas.
ResponderEliminarRepito, Lorena, bienvenida al mundo bloguero.
Un beso
El asunto de las guerras, desgraciadamente, está de plena actualidad en nuestros días, y obviamente es un negocio muy lucrativo, como se menciona en la novela. El ensalzamiento de valores, ideales, etc, que conlleva es una patraña vergonzosa.
ResponderEliminarCelebro esta pequeña incursión tuya, Lorena, espero que todo te vaya bien con tus estudios y en la vida, por supuesto. Un abrazo grande.