El palacio de hielo - Tarjei Vesaas

¿Hasta dónde llega la lealtad, los sacrificios autoimpuestos? ¿Cuánto más daño nos hace el silencio a nosotros que a aquellos cuyos secretos guardamos? ¿Qué maldición esconde el incumplimiento de una promesa, qué descanso nos aporta la liberación de la misma? ¿Dónde ponemos los límites cuando se vive aferrado a los extremos? ¿Cómo templar los sentimientos cuando recién los hemos descubierto? ¿Cómo apagar la llama que el ímpetu del despertar a la vida ha encendido? ¿Cómo apaciguar el efecto devastador de las chispas rabiosas víctimas del efecto del hielo sobre ese fuego interior?
"La promesa fue una obligación estricta, dura, pero servía para aferrarse a algo. Una vez que ha desaparecido no sabes cuál es tu lugar."
El hielo, el hielo, el hielo lo cubre todo. Paisaje helado, tierra crujiente, otoño helado a la espera de las nieves del invierno. El hielo se alza majestuoso alimentado por una cascada. Un palacio es su morada. Todos quieren visitarlo pero hay alguien que se adelanta. Unn, once años, acude sola una mañana que falta a la escuela. Ha llegado hace sólo unos meses al pueblo y es una chica solitaria y misteriosa. Siss, compañera de clase, quiere ser su amiga. La atracción entre ambas es fuerte y evidente. Inician un acercamiento pero a su inminente amistad apenas le da tiempo a despegar. A la mañana siguiente de su primer encuentro fuera de la escuela, Unn se adentra en el palacio de hielo y no regresa. Siss le jura amistad eterna y se aferra a su promesa con toda la solemnidad y fortaleza de los once años.

Los once años son el comienzo del fin de la infancia. El mundo se abre a nuestro alrededor. Las paredes de nuestro núcleo familiar se caen y buscamos afectos más allá de lo hasta entonces conocido. Los once años son la edad de lo absoluto, del todo o nada, no hay medias tintas. Los amigos que se hacen son para siempre, las promesas contraídas se cumplen hasta la eternidad, los secretos guardados son silencios inescrutables. Afortunadamente, los once años sólo duran un año.

"Luego llegó la pregunta obvia:
-¿Pasó algo anoche cuando estuviste con Unn?
-No -se limitó a contestar Siss.
-¿Te dijo algo? -intervino la madre-. Estabas un poco rara cuando llegaste a casa. ¿Qué te dijo?
-¡No voy a contártelo! -exclamó Siss, y con esas palabras revelaba algo de lo que más tarde se arrepentiría amargamente. Se dio cuenta de que había dicho demasiado. Lo captaron antes de que ella hubiese acabado la frase.
-Dios mío, ¿te dijo algo que pueda explicar su desaparición?
-No, yo no sé nada. ¡Nada!
Menos mal que preguntaron de esa manera enrevesada, porque de ese modo Siss pudo contestar que no sin mentir. Cuando Unn quiso contármelo salí corriendo, pensó."
Silencios, secretos, misterios. Se juega con ellos a lo largo de toda la narración y son la base de la misma. ¿Qué mayor prueba de amistad a los once años que compartir un secreto y no desvelarlo a nadie más? Unn es una niña misteriosa y su relación con Siss se caracteriza por la atracción mutua que sienten y la ambigüedad. El truncamiento de su amistad mitificará esas sensaciones recién nacidas en Siss. Las dos niñas no estarán solas en ese escenario de hielo y misterio, sin embargo. Todo en este libro se confabula para orquestarnos este cuento sin hadas.
"De nuevo tuvieron la sensación de haber escapado de cosas que eran demasiado difíciles."
Tarjei Vesaas está considerado como uno de los escritores más importantes de las letras escandinavas del siglo pasado y fue candidato al Nobel en varias ocasiones. Para mí, era un completo desconocido hasta que casualmente me encontré con este libro cuyas páginas se me han revelado cargadas de sencillez, lirismo y simbolismo. Leer El palacio de hielo es como leer un cuento clásico, pero su versión original, y no esas otras edulcoradas que nos han llegado con el paso de los años. Un cuento sin hadas, como decía, pero también sin brujas (aunque el que quiera podrá vislumbrar unas y otras tras cada recodo del camino o cada personaje). Más sutil, probablemente, y aunque igual de inquietante, más benévolo.

creepy house. Fotografía de Emily
Los diálogos son cortos, de frases escuetas, pero cada interpelación es un código que oculta una sabiduría ancestral. Los personajes se presentan acompañados de una apenas imperceptible áurea de misterio: los padres de Siss, la tía de Unn, esa manada de niños y sus líderes sin nombre (no sé por qué, me han recordado a los niños de Janne Teller en Nada). El ambiente también acompaña y es cómplice de esta historia: la caída de la noche asusta, el bosque que linda con el camino guarda un falso silencio y ese palacio de hielo...

El palacio de hielo es atracción y peligro, su superficie es dura e imbatible pero a veces muestra finas grietas por las que entrar. En el palacio de hielo hay salas anegadas en lágrimas de un llanto que no acertamos a saber si es suyo o es propio. Pocos pueden entrar, nadie sabe salir. Al palacio de hielo sólo le puede la nieve y le vence el deshielo, víctima del ciclo infinito que sigue la vida.
"Los hombres se echan a perder junto al palacio de hielo, como si algo se hubiera apoderado de ellos, buscan febrilmente en torno a él, buscan un tesoro que ha caído en desgracia, pero ellos mismos están involucrados. Son hombres serios, agotados, se dan por vencidos como víctimas de un hechizo y dicen: está aquí. Se encuentran al pie de los muros de hielo con el rostro tenso, y todo está a punto para que se oiga un canto fúnebre ante ese palacio cerrado y seductor. Si a uno de ellos se le hubiera ocurrido la locura de ponerse a cantar, los demás se habrían unido a su canto."
Cantar es contar. Con el canto y el cuento se transmiten las identidades de los pueblos, las enseñanzas de las generaciones pasadas. Siss es una niña dejando de serlo y entrando a bocajarro en el mundo adulto. El palacio de hielo es el cuento que lleva su historia a otras épocas, a otros lugares. Una plácida lectura para disfrutar en estos fríos meses a la espera de que el sol temprano de la primavera ponga fin a la oscuridad y a la incertidumbre del invierno. Una bella historia sobre la pureza de la amistad y la pérdida primera, sobre el pueril torrente de sentimientos que despiertan, que nos constata la imposibilidad de vivirlos en la edad adulta de tal manera pero nos devuelve el perfume de su esencia. Porque los adultos también necesitamos cuentos, porque desde ellos los niños que fuimos nos hablan y enseñan. Por eso hoy os dejo como regalo de año nuevo esta novela-cuento.
"La nieve cae ahora con mayor intensidad.
La manga de mi abrigo se vuelve blanca.
Están entre nosotras como puentes nevados.
Pero los puentes nevados están helados.
Aquí dentro hay vida y calor.
Debajo de la nieve tu brazo cálido es un dulce peso sobre el mío.
Nieva sin cesar sobre puentes silenciosos.
Puentes que nadie conoce."
DSCN8456. Fotografía de Michael Springmann


Ficha del libro:
Título: El palacio de hielo
Autor: Tarjei Vesaas
Editorial: Bruguera
Año de publicación: 2007
Nº de páginas: 208
ISBN: 978-84-02-42014-5

Comentarios

  1. Hola Lorena.

    No sé si te sorprenderás, pero de nuevo una curiosa coincidencia entre los dos. De Tarjei Vesaas tengo el primer título que se publicó en España, "Johan Tander", de la mano de Seix Barral en una primera edición de 1962 (es el que tengo).

    Hay una división clara de Tarjei en su obra, los libros escritos antes de la II Guerra Mundial, muy vinculados al norte de su país (aunque él era de la región central, Telemark) y con un tono lírico ensalzando la naturaleza, y los escritos después de la guerra, centrados en el fracaso de las relaciones humanas y la angustia provocada por situaciones límite de la convivencia, algo magistralmente reflejado en la obra pictórica de Munch ("El grito").

    Tanto la que tú presentas, quizás la más célebre, como la que yo menciono son ya del periodo más pesimista. Es un escritor cuya personalidad siempre me sedujo, un tipo solitario, que buscaba el amparo de esa naturaleza imponente del Telemark, la zona más montañosa y abrupta de Noruega... La recorrí en mi bici hace unos cuantos años :)

    Lo que más abunda en mi biblioteca es literatura nórdica, algunos autores muy desconocidos aquí ... Y ninguno es novela negra, aunque viendo el tono de muchas obras creo que ya estaba la semilla plantada para lo que vendría años más tarde.

    ¡Me ha encantado encontrarme a Tarjei en tu blog! Y has hecho un comentario magnífico, a la altura del autor y su libro.

    Un placer leerte :)

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  2. Por cierto... el fragmento que has seleccionado del libro, cerrando tu comentario, ¡es bello hasta decir basta!

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  3. Oh, sí, es hermoso y por eso lo he elegido para cerrar la reseña.
    Pues estamos de felices coincidencias, Paco. Ya es en sí maravilloso que una lectura lleve a otra y lo es aún más cuando ese viaje lector se va alimentando con las experiencias de otros lectores que nos encontramos por el camino.
    Este autor era un completo desconocido para mi, tal y como indico en esta entrada, así que te agradezco que compartas aquí tus conocimientos pues siempre enriquecen la reseña. Creo que este libro, a pesar de pertenecer a ese segundo período, aún conserva ese lirismo que ensalza la naturaleza que comentas. Por lo demás, es cierto que tiene algo oscuro que produce cieto desasosiego, pero a la vez tiene un puntito de luz al final, con ese fin e inicio de ciclo con la llegada de la primavera que produce el deshielo.
    He leído a pocos autores nórdicos, tal vez porque como dices en España no son demasiados conocidos a excepción de los autores de novela negra en los últimos años. Pero siempre es un placer descubrir a 'nuevos viejos' autores.
    A ver si continuamos el año con felices coincidencias.
    El placer es mío de tenerte por aquí.
    Un abrazo

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  4. Hola. He leído muy pocos autores nórdicos (por no decir ninguno) pero este me ha encantado. No me importaría leerlo, tiene muy buena pinta. Un beso.

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    1. Eso pensé yo cuando lo leí, que tenía muy buena pinta. Y no me ha defraudado.
      Besos

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  5. Hola Lorena,
    No conozco mucho de la obra de autores nórdicos excepto algunos de novela negra que tanto el género, yo no soy muy aficionada, como los autores han sido un descubrimiento.
    Soy de las que creo que la naturaleza tiene un vínculo especial con algunos autores, cuyas obras no hubieran sido lo mismo de haber nacido en otros lugares y se nota en ese hacerla presente en sus obras, ser casi un personaje más que ayuda a entender ese pasar de la vida.
    Me ha gustado y lo he apuntado en mi lista de pendientes. Gracias por compartirlo.
    Por cierto, no sé qué me pasa con tu blog que tengo muchos problemas para poder acceder a tus reseñas y por eso tardo en llegar, estoy intentando saber cuál es el problema, que es mio porque me pasa con un par de blogs.
    Un beso y aunque tarde feliz 2017.

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    1. Vaya, pues no sé a qué puede deberse, Conxita, pero te agradezco doblemente el comentario.
      Es cierto que la mayoría de escritores nórdicos que nos llegan escriben novela negra, género que no leo demasiado lo cual no significa que no cuente con buenos libros y autores. A mí también me gustan los libros en el que el paisaje y el ambiente es un personaje más en la trama, casi como una metáfora de la historia que se nos cuenta. "El palacio de hielo" es uno de ellos, así que espero que lo disfrutes.
      Feliz año también para ti.
      Besos

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