Mini-reseñas XI: La insolación y Lobo negro
Hace tiempo que no publico una entrada con mini-reseñas. Os recuerdo en qué consiste: se trata de un copia y pega de publicaciones que en su día hice en redes sociales sobre lecturas que, por diversos motivos, no reseñé en el blog. Mientras pongo al día los borradores de las reseñas que tengo pendientes por publicar y que pretendo vean la luz a partir del próximo mes de septiembre, os traigo dos de esas lecturas añejas. Rescato para la ocasión, ya que estamos en verano, una novela ambientada en tiempo de canícula para aquellos que gustéis acompañar el estío de lecturas ambientadas en esta estación. Para los que en cambio necesitéis trasladaros, aunque sea mentalmente, a ambientes más gélidos para combatir el calor, os propongo un viaje a Alaska. Os traigo, pues, dos lecturas tan opuestas climáticamente como en cuanto a temática y contenido. La primera, que leí en marzo de 2019, es una novela de la maravillosa Carmen Laforet que inicia una trilogía inacabada, pero que puede leerse de manera independiente. La segunda, de la que di cuenta en enero de ese mismo año, narra la historia real entre un lobo y una comunidad de humanos.
La insolación - Carmen Laforet
Así comienza esta novela y no puedo dejar de maravillarme de lo bonito que escribía Carmen Laforet y de cómo consigue con solo unas pocas palabras hacernos, precisamente, viajar hacia el centro de su universo.
La insolación es el primer libro de una trilogía inconclusa y narra los veranos de la adolescencia de Martín en el ficticio pueblo murciano de Beniteca. Allí se traslada desde Alicante, donde vive con los abuelos maternos, a pasar los estíos con el padre y la madrastra; y allí conoce a los Corsi, una pareja vecina de hermanos que causan sobre él auténtica fascinación.
El padre y la madrastra son hijos de la época. Me producen rechazo pero me parecen magníficos como personajes. Los Corsi no viven más que para ellos, su propio interés y su placer inmediato, pero adoptan a Martín durante los veranos como a un miembro más de su familia y yo, como Martín, me dejo llevar y disfruto de lo lindo con sus correrías. Sin embargo, ya no soy una adolescente y por tanto no soy víctima de su insolación. Martín, en cambio, con el golpe de calor que son esos años, olvida a los abuelos, que tanto le quieren y se preocupan por él a pesar de lo complicado que es la vida en los años que siguen al fin de la Guerra Civil; olvida al padre, al que tanto añora e idolatra al principio; olvida sus dibujos y su manera de ver y expresar el mundo a través de sus pinturas.
El verano en esta novela, como la adolescencia, llegará a su fin y de forma abrupta, y su sol, que nubla más que las nubes, se despejará y le brindará a Martín un cielo tal vez menos halagüeño pero también más real y duradero.
«En realidad un hombre es una especie de insecto entre la corteza de un mundo perdido entre otros mundos. Y sin embargo, dentro de mí yo siento el universo entero».
«Estaba solo y el mundo en masa era enemigo suyo. Había un mundo alrededor que no entendía el deslumbramiento del verano ni de la amistad. Ni siquiera los Corsi entendían la amistad. Nadie».
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Lobo negro - Nick Jans
Esta cita precede la historia que narra Lobo negro, de Nick Jans, y describe a la perfección el motivo por el que elegí sumergirme en esta lectura: reubicación, amplitud de miras, humildad de especie.
Las páginas de este libro cuentan la historia del lobo negro de la imagen, que compartió territorio durante siete años con los habitantes de Juneau, capital de Alaska, dando muestra de una sorprendente e inaudita sociabilidad con perros y también con humanos pero sin renunciar a su estado e identidad salvajes.
A medio camino entre el libro de memorias y el de divulgación, Lobo negro echa por tierra la injusta e inmerecida mitología que persigue a la especie lupina y nos plantea el interrogante de qué especie es mayor depredadora: la suya o la nuestra.
También hace justicia al subtítulo que lo acompaña, si entendemos por amistad la aceptación del otro.
Una lectura enriquecedora con la que salir de la zona de confot, ampliar territorios y cruzarlos con los de Romeo, tal es el nombre con el que la población de Juneau se refería (y se refiere) a su lobo.
«Aunque el lobo del glaciar no pertenecía a ninguno de nosotros, se había convertido en parte de lo que éramos».
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Nada más ver el título del primero que hoy traes me vino a la cabea el título "Insolación" de la Pardo Bazán. Luego al ver que la autora era Carmen Laforet ya todo se me aclaró. Interesante novela y lástima de trilogía inconclusa.
ResponderEliminarEn cuanto al segundo. Es verdad que el lobo tiene mala fama entre ganaderos y pastores. Yo creo que hay que protegerlos, pero pienso que las autoridades deben buscar métodos que contenten a todos. No puede ser que cuando el lobo mata a un ternerillo o a varios corderos lechales recién nacidos todo se reduzca a una indemnización monetaria al campesino afectado. No, hay que buscar otros métodos más efectivos que no se reduzcan a dinero y tampoco a matar lobos, claro.
Un beso, Lorena
Interesante la Insolación de Laforet, que, aun pertenenciendo a una trilogía inconclusa, puede leerse perfectamente como obra unitaria.
EliminarEn cuanto al segundo libro que contempla esta entrada, no toca ese conflicto que comentas, pero es cierto que deberían revisarse las políticas de protección del lobo, no para desprotegerlo, sino para conciliar esa protección con el día a día de quienes sustentan el sector ganadero en zonas de convivencia entre la especie humana y la lupina.
Besos
¡Hola!
ResponderEliminarpor lo que veo parece que te vas animando a publicar por aquí, sea con minireseñas o con reseñas largas, me alegra mucho porque cada vez vamos quedando menos en este mundo bloguero.
No me extraña que digas que la Laforet escribe muy bien, no me importaría leer esa Insolación (como casi todo el mundo leí en su día "Nada" y quedé fascinada). Por cierto que me pasa como a ti, que los personajes que en la vida real mas rechazo me producirían, son los mejores para mí, literariamente hablando, suelen ser los mas interesantes.
Respecto a la segunda novela, pues sé de alguien que va a disfrutarla mucho. Me parece interesante el enfoque y las conclusiones que se sacan tras la lectura, y sobre ese animal a veces injustamente repudiado y temido, el lobo. Siete años son mucho años para esa convivencia, me produce mucha curiosidad
Pues nada, lo dicho, un placer volver a leerte
¡Besos!
La buena literatura tiene eso, que nos permite indagar de una manera introspectiva en cómo son algunas personas y por qué.
EliminarHay en mí una especie de resistencia a abandonar el blog, a pesar de que, cómo dices, cada vez vamos quedando menos en la blogosfera. Una pena. A mí me gusta más el ritmo pausado de los blogs que el inmediato de las redes. Llevo ya algunos meses publicando alguna reseña. Lo que haré a partir de ahora es ir dándole algo más de vidilla a esto, que tengo un buen atasco con mis lecturas de estos últimos meses. Me gustaría también recuperar la rutina de visitar a los blogs amigos, algo que echo mucho de menos. Pero ahí no prometo nada, pues ahora mismo tengo muchos frentes abiertos.
Un placer tenerte por aquí, Marian.
Besos
Descubrí Insolación siendo adolescente, casi niña, en la biblioteca de mi padre y lo devoré... varias veces. Busqué los otros dos libros de la trilogía por todas las librerías y nadie sabía darme noticia de ellos. Hasta que llegué al instituto en el que he estado más de veinte años y coincidí con una hija de Carmen Laforet. Ella me resolvió el enigma. No se habían llegado a publicar. Su madre los retiró cuando estaban en galeradas. Años después, muerta ya la autora, se publicó la segunda parte, Al volver la esquina, que tengo comprada, pero no leída. La tercera, Jaque mate, creo que está perdida. Tendría que releer la insolación y leer Al volver la esquina.
ResponderEliminarEl del lobo negro tiene también muy buena pinta y la ambientación en Alaska me lo hace bastante atractivo.
Se me había escapado esta reseña.
Un beso.
Insolación me parece una lectura que puede ser muy disfrutable por un adolescente. Y sí es una pena que la trilogía quedara inconclusa, pero, afortunadamente, no sentí que su final fuera abrupto.
EliminarLobo negro es una lectura que tengo más olvidada, pero sí recuerdo que me pareció interesante.
Besos