Vida hogareña - Marilynne Robinson

No sé cómo empezar. Debería comenzar por hablaros de Ruth y de Lucille. Pero antes debería hablaros de su madre, y, antes, de la madre de ésta y también del padre: los abuelos de Ruth y de Lucille. También debería hablaros de sus tías abuelas, las cuñadas de su abuela y hermanas de su abuelo. Y, tras Ruth y Lucille, debería hablaros de su tía Sylvie, hermana de su madre, aunque ésta en realidad ya estaba antes que ellas. O no, porque en ocasiones la frontera entre presencia y ausencia tiene los límites muy difusos.
"-Eso es lo que pasa con la familia -dijo Sylvie-. Sientes más su presencia cuando se han ido."
Y si no sé cómo empezar es porque tardo en ubicarme en este libro. Tardo porque transcurren páginas hasta que comienzo a identificar las teclas que toca, si bien la melodía es pura armonía desde el principio. La música de Marilynne Robinson es bella, sinuosa, extraña, magnífica. Sus acordes son insólitos pero gloria para el oído, y de ellos se desprenden notas que tardo en aislar y reconocer. Mi desubicación no se debe por tanto a una falta de inmersión en la historia, al contrario, es imposible abstraerse de ella tal y como escribe la escritora norteamericana, si no a mi ignorancia hacia dónde nos quiere llevar, lo cual siempre es un estímulo. Poco a poco voy descubriendo que, al igual que todas las partituras musicales, por más que difieran unas de otras, están compuestas sobre la misma base de siete notas, la vida también se compone de la misma serie de sensaciones: pertenencia, identidad, soledad, carencia. La diferencia en este caso (en el de la vida contada en los libros) estriba en el talento del compositor, la pericia del intérprete y la receptividad del oyente, y, con la exquisita sensibilidad de la prosa musical de Robinson, la vida de Ruth y Lucille es una pura explosión sensorial y un deleite para cualquiera que se anime a descubrirla, si bien, como cualquier vida, por muy solitaria que sea, no se puede entender únicamente por si misma. Los solos cobran mucha mayor dimensión cuando los arropa una orquesta, incluso cuando gran parte de la partitura a interpretar de ésta está compuesta por silencios.
"Es la soledad -dijo-. La soledad perturba a mucha gente".
Ruth y Lucille llegan de niñas a la casa familiar en Fingerbone, un pueblecito religioso en donde nunca pasa nada y cuyo centro neurálgico es el lago del mismo nombre sobre el que pasa un puente y las vías del tren. En Fingerbone la vida transcurre marcada por las estaciones, por el hielo, el deshielo, la escarcha sobre el prado y el lago, las posibilidades del bosque y las terribles inundaciones que anegan viviendas y vidas.

En la casa familiar tan solo vive la abuela. Antes vivían también sus tres hijas y, aún antes, vivía también su marido. Las hijas, tres niñas calladas, se fueron marchando en la juventud y nunca más volvieron; el marido, se fue un día por trabajo en un tren que, por accidente, se precipitó al lago en cuyo fondo reposa.

Ruth y Lucille también son calladas y, como el resto de su familia, distantes en su relación con los demás, lo cual les otorga ante los ojos ajenos la cualidad de extrañas.

A Ruth y Lucille las lleva su madre a la casa, pero ella no se queda. Se va en coche y, sin accidente esta vez, se precipita hacia el lago.
"Pero ella nos dejó, rompió la familia y la pena se liberó y vimos sus alas y la vimos volar por mil caminos hacia las colinas, y a veces pienso que la pena es un depredador porque los pájaros chillan al amanecer con un terror maravillado, y se percibe, como he dicho antes, una amargura letal en el olor de los estanques y acequias".
La abuela, una mujer serena, se ocupará de ellas hasta su propia muerte y buscará quien se ocupe tras ella. Sus dos hermanas políticas llegan a la casa para cuidar de Ruth y Lucille. Son, psicológicamente hablando, dos miembros de un mismo ente. La responsabilidad de amparar y educar a dos niñas las abruma y desborda; piensan que es tarea para una mujer más joven, motivo por el cual deciden buscar a su sobrina Sylvie, hermana de la madre de Ruth y Lucille.

Sylvie llega una mañana sin avisar, apenas sin ropa de abrigo y con sus mocasines encharcados. Sus tías vuelven a su monótona y apacible vida y sus sobrinas se quedan a su cargo. Pero Sylvie es un alma errante, una mujer con hábitos de vagabunda. Parece estar y no estar. Comienza a acumular papeles y objetos inservibles en la casa, que se convierte en nido de arañas y pequeños pájaros. Adquiere también la costumbre de ingerir solamente alimentos fríos y de cenar en completa oscuridad. A Sylvie le pesan las ausencias, las siente más vivas que las presencias, por eso parece no estar del todo en este mundo. Verá en una de las niñas a su hermana muerta, de la misma forma que la muchacha vislumbrará en ella a su madre reinventada.
"Sylvie no quería perderme. No quería que creciera gigantesca y múltiple, de manera que pareciera llenar la casa entera, y no quería que me volviera sutil y miscible, de manera que pudiera traspasar las membranas que separan un sueño de otro. No quería acordarse de mí. Prefería mucho más mi presencia sencilla y ordinaria, por más silenciosa y torpe que yo pudiera ser. Porque podía mirarme sin sentir emociones fuertes: una forma familiar, un rostro familiar, un silencio familiar. Podía olvidarse de que yo estaba en la misma habitación que ella. Podía hablar sola, o con alguien en su imaginación, alegre y animadamente, incluso mientras yo estaba sentada a su lado: eso daba la medida de nuestra intimidad, el que ella casi no pensara en mí para nada".
engine 157, 16 of 17. Fotografía de Richard

Ruth y Lucille crecen sin la certeza de que Sylvie se quede con ellas. Van cumpliendo años y se adentran en la pubertad, y con ella descubren lo que ya sabían, que existe otro mundo paralelo a su extraño mundo. La dicotomía se presentará cuando se enfrenten a la decisión de a qué mundo pertenecer. Demasiado pronto han aprendido una gran lección: la vida es incertidumbre; no existen certezas, no se ha de dar nada por supuesto, nada permanece eternamente, todo momento es efímero, cualquier apuesta por lo tangible está condenada al fracaso.
"Yo detestaba esperar. Si tuviera que hacer una única queja, diría que mi vida parecía compuesta enteramente de esperas. Esperaba: una llegada, una explicación, una disculpa. Nunca había recibido ninguna, un hecho que podría haber aceptado si no fuera porque, cuando me había acostumbrado a los límites y dimensiones de un momento, me veía expulsada al siguiente y tenía que preguntarme otra vez si en sus sombras se ocultaban nuevas presencias. El que la mayoría de los momentos fueran sustancialmente iguales no reducía en lo más mínimo la posibilidad de que el siguiente no fuera completamente distinto. Y así, lo ordinario exigía una atención absoluta. Cualquier hora de tedio podría ser la última hora de tedio."
Vida hogareña es una defensa de la vida de puertas hacia adentro, tanto personal como familiar, y de los lazos invisibles que las conforman independientemente de su grosor, longitud, calidad e intensidad; aquellos que pocas veces nos sostienen pero que tiran de nosotros hasta que, en ocasiones, el dolor y la pulsión que nos producen se tornan propios. La narración es bella, salvaje, no me duelen prendas en reiterar la magia y magnitud de la prosa de Marilynne Robinson. Las inundaciones cobran categoría de mito bíblico, la casa familiar tiene personalidad propia, el lago y el bosque son cómplices de la historia y los personajes son seres etéreos, baluartes de lo que casi parece una maldición familiar.

Ruth y Lucille, en sus primeros años, recuerdan a sus tías abuelas en cuanto a que parecen compartir una única voz, si bien es cierto que su espíritu se asemeja más al de su madre o su tía. La adolescencia disolverá ese tándem que amenazaba indivisible. Una de las grandes lecciones de la vida ya la han aprendido. Les queda otra aún más importante, y su descubrimiento no les hará la vida más llevadera. O tal vez sí. Tal vez sean los seres como Sylvie los auténticos sabios a seguir, una especie más evolucionada cuyo estadio alcanzar. Ella sabe que lo material es superfluo, que es inútil tener o atesorar, que el único bagaje son los sueños y recuerdos y que éstos se mimetizan y confunden con la realidad. Ella sabe. Y nosotros deberíamos saber. De este mundo nos vamos igual que hemos venido. Aunque a veces alguien oye alguna nota escapada y distorsionada de lo que fue nuestra melodía que se une cual coro a su canto solitario. Se obra así el milagro. No puede escucharse música más triste ni más hermosa.
"Porque, una vez que uno se queda solo, es imposible creer que podría haber estado de otro modo. La soledad es un descubrimiento absoluto. Cuando uno mira desde dentro a una ventana iluminada o contempla el lago desde arriba, ve la imagen de sí mismo en una habitación iluminada, la imagen de uno mismo entre lo árboles y el cielo: el engaño es obvio, pero no por ello menos halagador. Sin embargo, cuando uno mira desde la oscuridad hacia la luz, percibe toda la diferencia entre el aquí y el allí, entre esto y aquello".
Flooding. Fotografía de U.S. Fish and Wildlife Service Northeast Region


Vida hogareña fue la lectura conjunta de junio en el grupo de facebook Los libros de Carmen y amig@s.



Ficha del libro:
Título: Vida hogareña
Autora: Marilynne Robinson
Traductor: Vicente Campos González
Editorial: Galaxia Gutemberg
Año de publicación: 2016
Nº de páginas: 224
ISBN: 9788415863861

Comentarios

  1. Hace ya casi tres semanas que terminé "Vida hogareña", pero tu reseña me ha transportado de nuevo a sus maravillosas páginas y a su maravillosa historia. Es una de las lecturas que más huella me han dejado en lo que va de año, junto a lo que he leído de De Vigan y "En Gran Central Station me senté y lloré" de Elizabeth Smart. En breve, leeré algo más de Marilynne Robinson.
    Esta novela, como dices es pura poesía para explicar de una manera muy novedosa temas de siempre como la soledad, la identidad, el abandono, la libertad. Bueno, una delicia. Y tu reseña, muy buena y poética también.
    Un beso.

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    1. Temas de siempre, universales y atemporales. Prácticamente todas las historias están contadas, lo que las hace diferentes muchas veces es la forma en la que se cuentan. Marilynne Robinson lo hace, como dices, de una manera muy poética, consiguiendo crear una atmósfera única y arrojándonos de un tren en marcha (por seguir el símil de la propia novela) con sus reflexiones que, no por hermosas, están carentes de crudeza.
      Me alegra haberte trasladado nuevamente a la novela, ya que sé que te ha encantado.
      Buen podium anual llevas. Y aún te queda medio año ;)
      Besos

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  2. Al principio de tu reseña, pensé que este era un libro muy raro y que, por tanto, no era para mí. Casi descarto seguir leyendo, pero he acabado tu reseña y este libro ha despertado interés en mí. Primero porque es una historia de mujeres y, segundo, porque abarca lo íntimo y eso suele gustarme mucho. Lo antono en mi enorme lista de pendientes. Magnífica reseña. Un saludo.

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    1. Lo raro no necesariamente tiene por qué ser descartable. Confieso (algo apunto en la reseña) que al principio estuve un poco desubicada y que hay algún pasaje en el que tal vez se corra el riesgo de perderse. Pero es una lectura preciosa y con mucho para reflexionar.
      A mí también me gustan las lecturas intimistas. Espero que ésta resulte de tu agrado si finalmente la llegas a leer.
      Besos

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  3. Apuntado queda, para leerlo en soledad o no, besotes

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  4. A mí también me ha gustado mucho. Si bien es cierto que la prosa de la autora en algunos momentos me ha cansado un poco no puedo negar que otras partes son maravillosas. Me gusta es última reflexión que has hecho sobre cómo ve Silvie la vida; tal vez es cierto que ella es la que de verdad está entendiendo todo...

    Un beso!

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    1. Es algo en lo que pienso a menudo. Nos programan desde que nacemos para tener y agarrarnos a asideros cuando en realidad lo único seguro en la vida es la muerte. Tener una casa, tener un trabajo, labrarse un futuro... No conseguirlo nos da pánico, la inseguridad de lo que vendrá nos abruma, nos produce más infelicidad que el hecho de asumir que el futuro por definición es sinónimo de incertidumbre. Y todos los digamos 'antisistema' nos provocan rechazo, en algunas ocasiones pena, pero nadie quiere verse reflejado en ellos. Sylvie vive ajena a todo eso. Su único equipaje son los sueños y recuerdos, que tampoco es mochila ligera.
      Marilynne Robinson escribe tan bien que es cierto que en algunos momentos se puede pasar de vueltas. Única pega que le puedo poner a este libro.
      Besos

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    2. Muy cierto. Nos asusta demasiado lo que no está escrito... Ahí tenemos un punto para la reflexión ;-)
      Besos!

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  5. No conocía este libro y creo que es de los que disfrutaría. Apuntadísimo!
    Besotes!!!

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  6. Siento muchísima curiosidad por leer este libro. Desde que te vi hablando por primera vez de él me llamó la atención. Y ahora, después de leer tu reseña, todavía más. Me gusta lo de su musicalidad sinuosa. Siento que puede aportarme algo muy diferente, una voz propia distinta y atractiva. Haber leído alguna reseña peor sobre ella no ha hecho sino renovar mi interés. Así que ahí lo tengo, en mi mesita. En breve le hincaré el diente.
    Un abrazo gordo

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    1. Como comento en algún comentario, valga la redundancia, puede haber algún pasaje en el que la autora tal vez se disperse un poco. Supongo que a los lectores más impacientes ésto les pueda exasperar y de ahí las reseñas negativas. A mí me ha encantado a pesar de esos 'momentos', y todo lo que me ha aportado los compensa con creces y ha hecho que se me olviden.
      Ya me contarás.
      Otro abrazo para ti

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  7. Como le acabo de decir a Rosa Berros en su blog a propósito de esta lectura, cómo os agradezco a ambas vuestro criterio excelente. Gracias a las dos raro es el día que no descubro autores y títulos nuevos. Sois unas lectoras magníficas.
    En cuanto a esta escritora y obra, me atrae mucho la historia aunque temo que su estilo sea tan demorado que se me pueda hacer algo pesado (pero parece, por lo que te leo, que para nada). Ese personaje de Sylvia me ha recordado a la novela"Homer y Langley" de E. L. Doctorow, una novela muy recomendable, en la que los papeles, cachivaches y tal van llenando el espacio físico de la casa.
    Excelente reseña, paxaru. Me apunto el nombre: Marilynne Robinson..
    Un beso

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    1. Bueno, tú tampoco te nos queda muy atrás.
      No he leído la novela que citas pero la tengo en cuenta. Apunta tú ésta, que ya decidirá ella si has de leerla o no.
      Besos

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  8. No lo conocía y me lo voy a llevar anotado. Un beso ;)

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  9. Muy bonita las analogías musicales, Lorena. Me llevo otro libro anotado, este tipo de historias son de las que enganchan y dejan huella, precisamente por tratar temas universales.
    Un abrazo.

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    1. Es que la prosa de Marilynne Robinson me ha parecido muy sensitiva y muy musical. Los temas que trata: soledad, ausencias, desde luego son un caramelito. Espero que te guste.
      Un abrazo

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  10. Justo esta semana vi otra reseña, y ahora con esta ya sí que tomo nota. Creo que lo leeré. Un beso!

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    1. Seguro que fue también de la lectura conjunta.
      Espero que te guste.
      Besos

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  11. Es verdad que hay libros que son de "cocción lenta" (y esta expresión acabo de utilizarla para una lectura reciente que acabo de terminar). Como que cuesta ubicarse. En este caso veo que al final el guiso ha salido exquisito, te ha satisfecho de largo. La temática... soledad, independencia, incertidumbres (miedos)... pues ya sabes que me atrae. Y la prosa complicada, salvo que sea de la mala,no suele ser un obstáculo, aunque a veces te pierdas un poco si merece la pena te detienes, vuelves atrás, hacia delante, en una especie de lectura con pliegues. Si merece la pena, avanzas sí o sí. Ya le tenía echado un ojo. Sigo con el ojo en él.

    Un abrazo

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    1. Pues sigue con el ojo en él. A pesar de que la autora en ocasiones se dispersa, merece la pena leerla por esos temas que trata y cómo lo trata. Y la prosa es exquisita e incluso la relectura de algunos pasajes es un placer.
      Un abrazo

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  12. Me lo apunto. Me ha encantado la última frase de la reseña. Un beso.

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    1. Pues todo el libro está escrito así. Espero que lo disfrutes.
      Besos

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  13. Creo que será una de mis mejores lecturas de este año. Su prosa me ha enamorado, de enorme lirismo y sí que hay pasajes que he tenido que releer, pero eso no ha hecho más que admirarla aún más. Reconozco que es una lectura pausada, para leer con atención, no dejando escapar detalle. Contenta de su descubrimiento y de compartir con todos vosotros nuestras impresiones.

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    1. A mí me gustan las lecturas pausadas, que al contrario de lo que muchos creen no es sinónimo de aburridas, así que encantada también con el descubrimiento y de haber compartido impresiones con vosotros.
      Besos

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  14. Que bien describes lo esencial del libro. Me identifico con la complejidad de por donde empezar a describirlo. Ya sabes que no me acabo de convencer, pero desde luego encontrar una novela que te llene tanto, es un verdadero placer y la calidad es incuestionable.
    Un saludo Lorena.

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    1. Sobre todo al principio de la lectura, aunque subyugada por la prosa de la autora, no sabía muy bien hacia dónde quería llevarnos. Es cierto que también luego, como hemos comentado, hay algún punto en el que la autora se detiene o incluso se desvía más de lo aconsejable. Aún así, creo que son incuestionables las virtudes tanto de la novela como de su escritora. El feeling que tenga o no cada lector con ellas ya es otra cosa.
      Gracias por pasarte.
      Un saludo.

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