Me llamo Lucy Barton - Elizabeth Strout

"Mira, escúchame, y escúchame con atención. Lo que estás escribiendo, lo que quieres escribir -volvió a inclinarse hacia delante y dio unos golpecitos con un dedo en las hojas que le había dado- es muy bueno y te lo publicarán. Pero escúchame bien. La gente se te echará encima por unir pobreza y maltrato. Una palabra tan absurda, una palabra tan convencional y absurda como maltrato, y tú no dirás nada. Nunca defiendas tu trabajo, nunca. Ésta es una historia de amor, tú lo sabes. Es la historia de un hombre atormentado todos los días de su vida por cosas que hizo en la guerra. Es la historia de una esposa que se quedó a su lado, porque eso es lo que hacían la mayoría de las esposas de esa generación, y cuando va a la habitación del hospital a ver a su hija habla compulsivamente de que el matrimonio de todo el mundo va mal, y ella ni siquiera lo sabe, ni siquiera sabe lo que está haciendo. Es la historia de una madre que quiere a su hija. De una manera imperfecta, porque todos amamos de una manera imperfecta. Pero si mientras escribes esta novela te das cuenta de que estás protegiendo a alguien, recuerda una cosa: que no lo estás haciendo bien."
Pobreza y maltrato. Hubo mucho de ambos en la infancia de Lucy Barton. La primera la cita y la describe a lo largo de este libro en numerosas ocasiones; el segundo, sólo aparece verbalizado en este trocito con el que he querido comenzar esta entrada y ni siquiera es Lucy quien lo pronuncia. No es ése, sin embargo, el motivo de mi decisión de comenzar con este fragmento, a pesar de ser un buen resumen de este libro. Es una escritora la protagonista y narradora de su propia historia y nos habla de su familia y de su infancia; y no protege, ni defiende, pero tampoco acusa. Tampoco defiende su trabajo Elizabeth Strout, la verdadera autora de esta novela. Expone, plantea, deja flecos sueltos que los lectores tenemos que recoger y trenzar. No hay explicaciones ni un manual o guía de la vida de Lucy Barton; son los silencios los que tienen el poder en esta novela. Los silencios, eso ya lo sabía (son tantas las reseñas entusiastas que leí el año pasado) y es en parte lo que me sedujo de la posibilidad de leer este libro. Sin embargo, ya sabéis que me gusta poner los libros 'en cuarentena' para dejar pasar tanta vorágine de comentarios, rebajar expectativas y comprobar si realmente me apetece leerlos. Llegado el momento, he de decir que no puedo mostrarme tan exultante respecto a él como la mayoría de lectores (cosa que ya barruntaba), pero también que mi valoración no puede ser otra que positiva. Algo le falta, sin embargo, algo que me ha mantenido aunque pegada a sus páginas a una cierta distancia. Tengo que reconocer, no obstante, que lo he terminado completamente sumergida en el discurso de Lucy Barton y que tal inmersión se debe a que en un determinado momento alguna compuerta secreta se abrió en mi interior. Ese momento llegó (no me preguntéis el porqué pues desconozco la respuesta) con la lectura de ese fragmento, y ése es y no otro el verdadero motivo por el que he querido cederle el pequeño honor de abrir esta reseña.

Cuando Lucy Barton era una joven mujer y escritora en ciernes, casada y con dos hijas pequeñas, tuvo que pasar varias semanas ingresada en un hospital de Manhattan como consecuencia de una complicación de una apendicectomía. Su madre se trasladó entonces desde el pequeño pueblo de Illinois en el que Lucy se crió hasta Nueva York para cuidarla y, durante cinco días y sus respectivas noches, no se separó de los pies de su cama. Las dos mujeres pasaron las horas hablando de cosas banales y triviales, de conocidos, de pequeños chismes y cotilleos. Siempre dando círculos, sin mencionar, sin poner nombre a las cosas, sin sacar de la oscuridad el pasado, sin pronunciar un 'te quiero'; pero tendiendo puentes cual si fueran manos, abrazando con la presencia. Años después, Lucy decide poner esos cinco días y esas conversaciones en un libro. Añade recuerdos pasados, reflexiones presentes y futuras, y compone con ellas el largo y sinuoso camino que la ha llevado por fin a poder exclamar con rotundidad: me llamo Lucy Barton.

Me llamo Lucy Barton es la historia de una niña que se cría en una desoladora soledad y que arrastra la misma hasta la edad adulta; es la historia de esa niña-adulta que aún se desgarra por dentro cuando oye el auténtico llanto (no el pueril) de un niño. Es también la historia de las provincianas vidas del lugar donde se cría y, a la vez, las mil y una vidas para elegir en la ingente Nueva York, ciudad en la que uno puede perderse hasta hacerse minúsculo y desaparecer o bien diluirse entre la multitud para ser quien se quiera ser. Y es la infrahistoria de los desahuciados en aquellos años por la epidemia del SIDA, rostros que anuncian cadáveres que nadie quiere mirar, en los que nadie se quiere ver, que sólo producen susurros, como desprecio y burlas producían Lucy y sus hermanos, pobres entre los pobres.
"...me interesa cómo encontramos maneras de sentirnos superiores a otra persona, a otro grupo de personas. Pasa en todas partes, y todo el tiempo. Le pongamos el nombre que le pongamos, creo que es lo más rastrero que hay en nosotros, esa necesidad de encontrar a alguien a quien rebajar."
Así se cría Lucy, en la más mísera de las pobrezas y, también, en la más profunda soledad. Lo primero no pudo evitarse, lo segundo, probablemente sí. Pero ya se sabe, como le dicen a Lucy de adulta y recojo en la cita inicial, que el amor es imperfecto, y los padres de Lucy no fueron conscientes o no supieron o que sé yo, porque también se sabe que en la vida cada uno tiene sus propias circunstancias y aquí, como dice también esa cita, no venimos a defender  ni a proteger, pero tampoco a juzgar. Y estoy segura, además, de que, independientemente de que vuestras circunstancias hayan sido parecidas o no a las de Lucy, todos sabéis lo que implica el amor imperfecto y, también, lo que tiran y dañan a veces los lazos familiares por mucho que uno quiera estirarlos para debilitarlos hasta hacerlos kilométricos.
deco chrysler. Fotografía de paulkhor
"No podía evitar sentir pánico, como si nosotros cinco, la familia Barton -aunque caótica- hubiera formado una estructura encima de mí que yo ni siquiera conocía hasta que se derrumbó. [...] No dejaba de pensar en que nosotros cinco habíamos tenido una familia verdaderamente malsana, pero también comprendía que nuestras raíces se habían entrelazado y retorcido con firmeza en nuestros corazones. Mi marido dijo: "Pero si ni siquiera te caían bien". Y después me sentí especialmente asustada." 
Esos lazos que nos asustan son los mismos que han de sostenernos, por eso mismo a mí esta novela, más que una declaración de amor como se dice en la recurrente cita y como afirma también su autora en la entrevista que concede a Página Dos y que os dejo al término de esta reseña, me parece un canto al amor pero al amor propio; a ese amor que nos hace echar la vista atrás, reconstruirnos, perdonar y aceptarnos; ese amor que lleva a la protagonista de esta historia a titular su novela sin atisbo de vergüenza con una reivindicación de su propio nombre. La autora, ya sabéis que en realidad es Elizabeth Strout, la voz de Lucy lo inunda todo y puede hacer que se nos olvide. Una autora que nos trae un libro corto, sencillo, cargado de sutilezas y que se lee rápidamente, tal vez demasiado. Un libro que deja un poso de tristeza y nostalgia pero también de esperanza. Por eso ahora me vais a permitir que deje a un lado el fragmento con el que he abierto esta reseña y que tanto juego nos ha dado, y que sea otro el elegido para ponerle el broche final. Son unas frases que condensan esa mezcla de tristeza y esperanza y que nos traen otra reivindicación: la de dejar atrás la fatalidad y abrir los brazos a los regalos inesperados que, de vez en cuando, también nos ofrece la vida. 
"A veces me pone triste la frase que escribió Tennessee Williams para Blanche Dubois: "Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos". A muchos nos ha salvado muchas veces la bondad de los desconocidos, pero es algo que con el tiempo parece manido, como los eslóganes de las pegatinas de los coches. Y eso es lo que me entristece, que una frase bonita y auténtica se use con tanta frecuencia que acabe por parecer tan superficial como el eslogan de una pegatina."
Título: Me llamo Lucy Barton
Autora: Elizabetn Strout
Traductora: Flora Casas
Editorial: Duomo
Año de publicación: 2016
Nº de páginas: 224
ISBN: 9788416261918
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Comentarios

  1. Me gustó mucho. Esas pausas y silencios que tanto cuentan.
    Un beso ;)

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    1. Sí, esa aparente sencillez y el dejaro cosas en el aire es lo mejor del libro.
      Besos

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  2. Me apetece muchísimo leerlo; a pesar de que tu reseña no es tan entusiasta como otras que he leído, parece que te ha gustado igualmente, así que mis ganas de conseguirlo siguen siendo las mismas. A ver si lo leo pronto.
    ¡Besos!

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    1. Sí, me ha gustado aunque no tanto como a la mayoría de lectores. Espero que tú también lo disfrutes.
      Besos

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  3. Veo que no te gustó tanto como a mí. Quizás yo me sentí demasiado identificada por causas variadas. Lo que está claro es que, guste más o menos, no deja indiferente.
    Un beso.

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    1. Me ha gustado pero no ha sido de esas lecturas que te tocan especialmente. Claro que ahí entran ya factores muy personales. Aún faltándome ese puntito creo que es una lectura que merece la pena y por eso he querido traerla al blog.
      Besos

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  4. Me gustaría leer algo de la autora, quizás este no sea el ideal para empezar, pero tengo curiosidad. Un beso.

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    1. Sé que ganó el Pulitzer por 'Olive Kitteridge' pero desconozco el resto de sus obras. Indaga a ver cuál te apetece más.
      Besos

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  5. He de reconocer que también a pesar de la mayoría de las críticas positivas que ha recibido esta novela; ha habido un par de reseñas negativas que me han echado para atrás, y en esa indecisión llevo meses. He sentido que tu reseña es un "sí pero no" que tampoco me ha movido demasiado de mi ubicación actual respecto a la obra.

    Seguramente la leere este año y así podré construir mi propia opinión, que como bien dices es de esas lecturas que te duran un suspiro y sacarle un hueco no será problema.

    Eso sí, has subrayado un par de puntos que me han interesado mucho: la importancia de lo que NO se dice y que la autora deje huecos confiando en la inteligencia del lector.

    Gran reseña, gracias.

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    1. Sí, es todo muy sutil. A mí me ha resultado una buena lectura pero las he tenido mejores. También es verdad que tengo suerte o intuición seleccionando y la mayoría de libros que leo me gustan mucho, y que si este libro no gozase de tantas opiniones entusiastas seguramente no estaríamos manteniendo esta conversación.
      Gracias por pasarte.
      Saludos

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  6. Hola, lo que me echa un poco para atrás y que hace que todavía no la haya leído es la excesiva popularidad de esta novela. Por lo que deduzco a tí no te ha entusiasmado así que de momento lo dejo apartado, quizás más adelante.
    Saludos.

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    1. Al final creo que lo mejor que puedes hacer es dejar las opiniones a un lado y seguir tu propia intuición. A mí, en cuestión de libros, pocas veces me falla.
      Saludos

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  7. "Un poso de tristeza y nostalgia pero también de esperanza..." Curioso, es la misma sensación que me produjo la lectura de otro libro de la autora, Olive Kitteridge. Lo has definido perfectamente. También le faltó algo a esa lectura, pero me gustó su personaje y me gustó ese modo peculiar de ir contando su historia. Y creo que también me gustaría este libro que nos traes hoy, pese a no verte entusiasmada.
    Besotes!!!

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    1. Cuando leí tu reseña de 'Olive Kitteridge' pensé exactamente eso, que te había dejado las mismas sensaciones que a mí este otro libro de la autora. Ciertamente no ha sido una lectura que te haga saltar o que te pellizque especialmente, pero sí que creo que merece la pena y además creo que gana cuando se deja reposar.
      Besos

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  8. Había leído alguna reseña sobre este libro. Hay cosas que me llaman la atención, pero no lo tengo del todo claro. De momento, aunque no te haya convencido al cien por cien si extraigo detalles que a lo mejor me lanzan a intentarlo. Sobre todo porque lo vi en la biblioteca durante mi última visita. En mi navegador no funciona el link de la entrevista, pero lo buscaré, me pica la curiosidad.
    Un abrazo.

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    1. Tal vez tanta opinión entusiasta cree demasiadas expectativas. El libro tiene muchas virtudes, el plus del entusiasmo creo que es algo que se basa en aspectos más personales.
      Ya me contarás si te animas.
      Un abrazo

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  9. A mí me ha llamado mucho la atención, y positivamente, el fragmento que has puesto sobre la necesidad que se tiene de rebajar a los demás. Y en general la novela pinta bien. No descarto su lectura, pero tampoco la priorizo por ahora.
    ¡Un abrazo!

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    1. Tristemente, ese párrafo refleja una gran verdad.
      Otro abrazo para ti.

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  10. Hola Lorena, ya estoy por aquí después de unos días de desconexión!

    No puedo estar más de acuerdo con tus palabras...yo también vi la entrevista tras su lectura y no me pareció un libro que refleja el amor madre-hija; me faltó más emoción pero lo disfruté y me conquistó la esperanza que refleja la historia de Lucy.

    Besos

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    1. Bienvenida de nuevo, Cris.
      A mí tampoco me ha llegado ese amor de la madre a la hija. Y conste que para nada lo estoy poniendo en duda. Lo que me pareció esta novela es la historia de la reconciliación de la protagonista con su infancia y su familia. Veo que hemos sacado conclusiones parecidas.
      Besos

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  11. Hola Lorena,
    Pues yo no consigo animarme a leerlo. Tal y como dices desde hace meses, he leído muchas reseñas entusiastas y otras menos y adquirí el libro para juzgar por mi misma y de eso hará ya un par de meses y no consigo encontrar el momento para leerlo, le van pasando por delante otros libros pendientes y entonces creo que no debe ser su momento.
    Eso sí me ha gustado leer tu reseña, me parece muy buena tu "poner en cuarentena" esos libros que son reseñados tanto y con tanto entusiasmo porque al menos a mi a veces me han provocado grandes decepciones, otras no por supuesto.
    Así que ya te contaré cuando me decida a leerlo.
    Un beso

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    1. Definitivamente, parece que no es el momento para que leas este libro. El timpo dirá si os tenéis que encontrar.
      Besos

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  12. Hola Lorena.

    De entrada, y salvo raras excepciones, suelo mantenerme alejado de estos libros rodeados de gran aparato mediático, lo que no es óbice para acercarme, una vez apagados los focos, quien sabe, seguro que se me han escapado cosas buenas. Leo que tú también los pones en cuarentena :), en mi caso la cuarentana se alarga, y se alarga…

    La última reseña que leí sobre el libro, no hace mucho, hacia finales de diciembre, fue en el blog de Laura (“U-topia”, prolífica lectora) y manifestaba su decepción, este vez fue un “No” rotundo, sin concesiones.

    En tu caso, sin levantar mucho entusiasmo, no lo das todo por perdido. Me gusta esa idea de no haber dos lectores iguales ante un mismo libro.

    Cuídate y buen finde :)

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    1. No te creas, en mi caso también (aunque no ha sido éste) la cuarentena a veces se alarga tanto que se quedan sin leer.
      Yo siempre digo que existen tantas versiones de un libro como lectores tenga porque las historias de los libros se crean entre escritor y lector. La historia que he sacado de éste me ha gustado y creo que tiene sus virtudes y por eso he querido traerla al blog, pero por otra parte sería injusto ponerla al mismo nivel que otras que han aparecido por aquí. Será que llevo una muy bueno racha lectora, no sé, o que en otro momento tal vez le hubiera sacado más partido.
      Feliz finde para ti también.

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