Ácido sulfúrico - Amélie Nothomb

De una novela titulada Ácido sulfúrico, una espera que la corroa por dentro, que la desintegre, que la queme y que la abrase, que disuelva toda estructura y que su efecto devastador no deje a su paso nada más que desolación. De una novela titulada Ácido sulfúrico hubiese esperado un regusto amargo, metálico, como un veneno cuyo sabor no se esconde y cuyos efectos se sienten avanzar lenta pero inexorablemente. De una novela titulada Ácido sulfúrico no espero antídoto, ni nada que interrumpa, altere o invierta la reacción que presumo iniciada. De una novela titulada Ácido sulfúrico espero sed y obtengo agua.  
"Aquella mañana la descompuso. Era tan ligera como cualquier otra. Era un nuevo día traidor. Traidor era aquel aire fresco, ¿qué ocurriría durante la noche para que el aire siempre fuera nuevo por las mañanas? ¿Cuál era esa perpetua redención? ¿Y por qué los que lo respiraban no eran redimidos? Traidora era esa luz inefable, promesa de un día perfecto, genérico muy superior a la película que precedía. "Todo el placer de los días está en su propia mañana", como dijo el otro. Pannonique, en la última mañana de su vida, se sentía estafada. Como de costumbre, los prisioneros fueron reagrupados en la explanada para la proclamación de los condenados elegidos."
Los prisioneros viven recluidos en un campo de concentración. El campo de concentración es el escenario en el que se desarrolla "Concentración". "Concentración" es un nuevo reality show que bate semana a semana records de audiencia. Los condenados son elegidos por esa misma audiencia.

Hasta aquí, nada nuevo. Nada que no nos recuerde a alguno de los muchos programas que abundan en las parrillas de nuestras televisiones. Pero, ¿y si añadimos que los prisioneros lo son de verdad y no participantes voluntarios, que sufren maltrato y sobreviven en condiciones infrahumanas, que la condena es la muerte televisada aunque todos eviten nombrarla? ¿Es algo factible o es ciencia ficción? ¿Dónde se ponen los límites? O como pregunta y responde Zdena, una de las protagonistas de esta novela: "¿qué es la normalidad? ¿Qué es el bien y el mal? Algo cultural." Y añadiría yo: ¿qué clase de cultura es la que estamos construyendo?

No hace falta que me contestéis. O sí. El libro no va de eso. U otra vez sí. Yo lo esperaba, con estas premisas qué otra cosa pensar. Pero no, no, ahí la historia se me queda floja, no llega, no profundiza, y por estar esperando lo que no iba a llegar casi me pierdo lo que finalmente hallé.

Olvidémonos de cámaras, de platós, de audiencia o de directivos de televisión. Olvidémonos incluso casi de los participantes (excepto una). Hagamos lo mismo con sus maltratadores (excepto otra). Ahora sí que pido un foco, por favor, ilumínenlas. Ahí las tenéis, víctima y verdugo. No, no, vuelvo a rectificar: víctima y víctima. ¿Sus nombres? Pannonique y Zdena. Ya han sido nombradas en esta reseña pero justo es volver a citarlas. Los nombres son importantes (por eso no quieren nombrar la muerte). Los nombres siempre importan. Lo que no se nombra no existe.
"No es casual que los humanos lleven nombres en lugar de matrícula: el nombre es la llave de la persona. Es el delicado ruido de su cerradura cuando queremos abrir su puerta. Es la metálica melodía que hace que el don sea posible. La matrícula es al conocimiento de los demás lo que el carnet de identidad a la persona: nada."
Bar of chocolate. Fotografía de allispossible.org.uk
La alienación y deshumanización son los temas centrales de esta breve novela de Amélie Nothomb, y en contra de lo que cabría esperar, aun sin ella mismo saberlo, los sufre más Zdena que Pannonique. Pannonique es realmente hermosa, y esa belleza impresiona a Zdena como nada lo había hecho antes y abre en ella compartimentos cuya existencia ignoraba. Pero lo que realmente hace que las compuertas de esos compartimentos cedan, es el inesperado comportamiento de Pannonique.

Me gusta esa llamada a la belleza. Si tenemos el tino, claro está, de no dejar que esta quede encorsetada a la clónica belleza física. Bello es un recuerdo, bella es una risa, bello es un poema, bella también es la música, bella es una pintura o una fotografía. Y toda esa belleza tiene el poder de transmitir, de inspirar, de removernos y de engrandecernos por dentro. Bella es la palabra, y tampoco deberíamos sustraernos al poder de la palabra  bien elegida y mejor usada. 
""Es diferente", se repetía la kapo para sí misma. "No estaba conversando. Lo hermoso es cuando alguien habla para decir algo".[...]"una cosa que contar" era una palabra en la que nada resultaba superfluo y con la que se intercambiaban informaciones tan esenciales que el interlocutor quedaba marcado para siempre."
Y bello es el mensaje que la aclamada escritora belga nos quiere hacer llegar con su novela. Las claves para escapar de esa alienación en la que vivimos sumidos están en ella, para el que las quiera abrazar, para el que se quiera parar y abrir ojos y oídos, para el que quiera sembrar y esté dispuesto a recoger. Para el que quiera regar y empapar la tierra yerma de ese campo de concentración que con su omisión y silencio ha contribuido a construir.
"Las botellas se rompieron, una tras otra, los líquidos no se mezclaron pero Zdena vio que la gasolina y el vino eran absorbidos por la misma tierra. Le produjo una especie de exaltación y júbilo, como una iluminación: "¡Me has dado lo mejor! ¡Y lo que me has dado nunca nadie se lo ha dado a nadie!"."
Recojo y abrazo lo sembrado, sin embargo... Sigo esperando en el campo. La tierra otra vez reseca pero... no hay grietas que se abran, socavones que me traguen. Y no, no soy inmune a la belleza que me proclaman, es solo que a veces la belleza es cuestión de contrastes. Me alivian de un ácido que no es corrosivo. Me ofrecen agua sin haberme causado sed.

Esta reseña forma parte de una iniciativa surgida en twitter para dar una mayor visibilidad a la literatura escrita por mujeres. Podéis seguir la iniciativa en #LeoAutorasOct.



Ficha del libro:
Título: Ácido sulfúrico
Autora: Amélie Nothomb
Editorial: Anagrama
Año de publicación: 2007
Nº de páginas: 167
ISBN: 978-84-339-7121-0

Comentarios

  1. Pues tengo ganas de leer algo de Nothomb, pero creo que éste no va a ser el primero por lo que veo en tu reseña.
    ¡Un abrazo!

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    1. Tampoco es que me haya ido de vacío pero sí que es una novela que podría haber dado mucho más de sí. De todas formas tienes unas cuantas más novelas de la autora para elegir.
      Un abrazo

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  2. Nothomb me encanta más en sus novelas autobiográficas. Pero el caso es que tiene un algo que siempre extraes de sus libros. Es una escritora diferente, sin duda. Quizás, para mi gusto, "demasiado productiva". Pero siempre tiene algo que contar...

    Un abrazo

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    1. Sí, ya conocía alguna opinión en sintonía con la tuya en relación a que sus novelas autobiográficas gustan más. A pesar de ello, esta me llamaba mucho la atención y quería leerla así que al final cayó. Cierto también que esta autora tiene algo que contar, y me llevo cosas buenas de este libro, de lo contrario no le habría hecho un huequito en el blog.
      Un abrazo

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  3. Leí hace bastantes años "Estupor y temblores". Casi no recuerdo nada más allá de que transcurre en Japón, al menos una gran parte. No me atrae mucho Japón como escenario de mis lecturas por lo que tampoco me dejó muchas ganas de seguir con la autora y es algo que siempre pienso que tengo que corregir.
    Muy buena tu reseña.
    Un beso.

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    1. Yo más que con las novelas ambientadas en Japón con lo que suelo tener problemas es con las escritas por autores japoneses. Y no descarto del todo volver a leer algo de Amélie Nothomb, porque a pesar de los peros su novela tiene algo. El tiempo decidirá tanto en mi caso como en el tuyo.
      Besos

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  4. No he leído nada de esta autora y por lo que cuentas de esta novela, cuando me estrene no creo que sea con ésta.
    Besotes!!!

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  5. Tengo mucha curiosidad con esta autora, pero tiene tantos títulos que aun no sé por donde empezar...seguramente por el principio y por algo más autobiográfico también. Esta me la llevo también.

    Una reseña estupenda Lorena, besitos

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  6. Empecé a leer un libro de la autora en francés (Cuando estaba en proceso de aprendizaje) pero no terminé de leero (Ni de Eva ni de Adán) y la verdad que me estaba gustando mucho. Sé que es una autora bastante excéntrica pero creo que sus novelas podrían gustarme. Un saludo!

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    1. Yo solo he leído de ella esta novela, y a pesar de los peros que le he puesto me parece una autora interesante. Así que te animo a leerla, más teniendo en cuenta que ya te habías iniciado con ella y te estaba gustando.
      Besos

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  7. Yo he leído varias novelas de Nothomb, y sin duda es una autora que me gusta o no hubiera vuelto tantas veces a ellas. Desgraciadamente, la novela que reseñas no la he leído... y es que como dice Ana Blasfuemia, es muy productiva y saca libros como churros.
    Yo te recomiendo que le des otra oportunidad.
    ¡Un abrazo!

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    1. La oportunidad no está descartada. El libro, a pesar de que podría haber dado bastante más de sí, tiene cosas que valoro y que me han gustado, así que quién sabe, tal vez te haga caso.
      Un abrazo

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  8. A mí sí que me gustó este libro, y viendo la mayoría de reseñas que he visto sobre el mismo, creo que me quedo sola y que no es de los más populares de la autora; no sé, quizás no fui suficientemente crítica en su lectura, pero, en general y salvo algunos peros, a mí sí que me convenció y me dio pie a que leyera más cosas suyas. 1beso!

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    1. Conozco más opiniones como la tuya, si bien es verdad que la mayoría van más porque no es el mejor libro de la autora, lo cual no quiere decir que sea un mal libro. Tal vez no sea que hayas tenido que ser más crítica, sino que has sabido sacarle más cosas que otros lectores.
      Besos

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  9. Un libro sobre un programa ¿basura? de la tele! No había visto nunca algo así, tampoco conocía a la autora, así que voy a buscar más información sobre ella. Un beso!

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    1. Ah, sí, claro, a mí el argumento también me llamó poderosamente la atención. Busca, busca, que encontrarás ;)
      Besos

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  10. Lorena, más que con el libro yo me quedo con los interesantes comentarios que has hecho, ¿qué clase de cultura estamos construyendo? o incluso diría más ¿qué clase de mundo estamos construyendo? Con frecuencia me lo pregunto y no sé si me gustan mucho las respuestas.

    De momento el libro no me lo apunto, pero cuando no tenga tantos en mi lista de pendientes igual lo rescato.
    Un abrazo

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    1. Los comentarios vienen de la lectura del libro, que dan para esas reflexiones y más. Lo que pasa que yo quería aún más. Soy insaciable, ja ja.
      Los libros deciden casi siempre su momento de lectura. Cuando menos lo pensamos nos viene a la memoria uno que en su momento no nos urgió leer y ahí se queda hasta que le hacemos caso. Así que tal vez este libro y tú os reencontréis. Si es así espero que lo disfrutes.
      Besos

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  11. Interesantes preguntas las que nos lanzas tras esta lectura; "¿qué es la normalidad? ¿Qué es el bien y el mal?

    Una respuesta convencional podría ser, respecto a la normalidad, todo aquello que no se sale del cauce que nos viene dado, su raíz latina "norma" (lidad) es reveladora en ese sentido. También podría ser aquello que permanece en nuestra zona de confort, y por tanto no nos crea incertidumbre ni disonancias. Pero, "¿qué es la normalidad, por ejemplo, para un maltratador? La complejidad de la vida siempre excede al marco de nuestras preguntas.
    Por cierto, A. Nothomb y yo somos de la misma quinta, el 67.
    Abrazo!

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    1. Lo que se sale de la norma. Pero esa norma nos la dan hecha, o la construimos nosotros a partir de lo que conocemos. No se nos ocurre ver más allá o revisar esa norma. No nos damos cuenta que no necesariamente lo que consideramos normal ha de ser mejor que lo anormal. A veces no es cuestión de ser mejor o peor, simplemente hay que respetar la diferencia. Supongo que el personaje de esta novela tiene razón y la normalidad es algo cultural. Y volviendo a la novela, en parte lo que plantea es hacia dónde va nuestra cultura, si todo vale, si el hecho de que algo se haga frecuente es justificación para que lo consideremos normal, si el permanecer como testigos y no tomar parte activa en una barbarie nos absuelve o si toda la sociedad está condenada. Demasiadas preguntas, tienes razón.
      Buena cosecha la de Amélie Nothomb, entonces.
      Un abrazo

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